domingo, 18 de septiembre de 2016

Hamburguesas XXX: Zombie Bar

Uno de los clásicos en el panorama hamburguesero de Madrid es el Zombie Bar. Antes del boom de los últimos años, este hipster bar de Malañasa, ya era famoso por sus hamburguesas. Los fines de semana siempre hace falta reservar y nunca encontrábamos el momento hasta que hace poco, aprovechando una visita, nos fuimos para allá. A ver si eran tan buenas y qué puesto ocuparía en nuestro ranking de las mejores hamburguesas de Madrid.

Pongámonos en situación: Malasaña. Bar Hispter de moda. ¿Qué nos encontramos? pues una decoración cutre-moderna-callejera, mezcla de skates, grafittis y nostalgia 80 con máquina de videojuegos incluida. Una sala principal con la barra y mesas pequeñas y otra estrecha, con un par de mesas corridas, para compartir con otros comensales. ¿Más curiosidades? las cartas por fuera son comics de superhéroes y la cuenta viene en una caja de cinta VHS.

La carta es algo más currada que una simple hamburguesería. Tiene ensaladas, guacamole, nuguets, perritos, sandwitches e incluso gazpacho. Para nuestra comanda aprovechamos para pedir distintas clases de hamburguesas y unos entrantes: guacamole y unos nuguets gourmet que estaban francamente buenos.

Las hamburguesas tienen todas un precio parecido que va desde los 11 de la clásica a los 14€ la Homer de 250 gramos. la medía es 12. El pan viene sin tostar, tiene buena pinta al ser de semillas pero luego no era para tanto, al igual que el resto de los ingrendientes. La carne, sin ser excelente, es buena y le dan buen punto y tamaño (180 gramos). Todas las hamburguesas vienen con unas patatas que merecen mucho la pena. Probamos:

- Margarita: con mozarrella, tomate, rúcula y albahaca

- Mejicana: con cebolla y guacamole picante

- Clásica BLT: Bacon, lechuga, tomate

Los dos entrantes con tres hamburguesas, 4 bebidas y un café: 63 euros. No es de los sitios más caros y si de los más guays. Como sitio merece la pena por ambiente y trato al menos el mítico de la calle Pez que fue el que visitamos (ahora han abierto un segundo Zombies en Noviciado).

jueves, 8 de septiembre de 2016

De tapas por Zaragoza

Zaragoza fue de nuestras primeras entrada en el blog, fue hace 6 años, y releyendo la entrada vemos que antes éramos bastante parcos en las explicaciones. De aquellas hablábamos solo de algunos de los bares visitados y la información escaseaba. Por eso, aprovechando que hemos pasado de nuevo unas horas por allí ampliamos la guía para hacer un mejor resumen de como ir de tapas en Zaragoza.

En la anterior ocasión decíamos que la ciudad estaba bien para el tapeo pero sin llegar a enamorarnos. Era algo cara y la variedad un poco pobre, mucha croqueta y mucha gamba rebozada a precio exagerado. Ahora, años después, los precios se han mantenido y las barras han ampliado su oferta por lo que la sensación ha sido mejor.

Las zonas que hay en el centro para tapear son varias, pero las dos principales son los alrededores de la Plaza de Santa Marta y, sobretodo el Tubo.

Plaza de Santa Marta:

- Una ronda primero, tranquila en una de las terrazas de allí. La Tasca Santa Marta. Especializada en tostas y embutidos. Es un bar prescindible donde por dos cokes y tosta de jamón ibérico pagamos 8,20€

- Los Zarcillos, íbamos buscando los Vitorinos que tanto nos habían recomendado pero como estaba cerrado por vacaciones nos metimos aquí al ver que había aparecido muchos años en la Guía Michelín y la verdad es que era un bareto genial, con una gran barra y un excelente camarero. De los de toda la vida; de los que, tras un vino, ya te ha contado su vida y con 3 más se la cuentas tú a él. Tapa de migas y dos blancos 6,9 euros

- El Lince. No se debe dejar de visitar. Aunque el sitio no tiene buena pinta y es algo guarrete dan la que, según las guías, es la mejor tapa de Zaragoza: El Guardia Civil, un bocadillo de sardina rancia, pepinillo y pimiento rojo. Muy rico. Puedes pedirlo que pique o que no.
Foto de http://www.highgrossery.com/

Zona El Tubo: la verdadera zona de vinos de la ciudad. En la confluencia de las calles Estébanes y Libertad se encuentra la mayor concentración de bares y ambiente de Zaragoza, sobretodo de noche. Hay gente en la hora del vermú pero cuando sobretodo se echan a la calle los zaragozanos es en la sesión cena. De hecho tuvimos que saltarnos muchos bares por la cantidad de gente que había.

- El Balcón del Tubo. Tenía carteles de haber ganado algunos premios en concurso tapas pero, como nos sentamos en terraza, directamente nos sacaron una carta de raciones. Nuestro plan era tapear pero al desconocer lo que tenían y dada la nula información por parte de los camareros tiramos de carta y nos tomamos un par de pinchos de boquerón, secreto ibérico y dos Coca-Colas. Nos cobraron 20 euros.

- Vinos Nicolás: Un bar de los que a mi me molan. Bareto bareto, con barra de acero inoxidable, con poco gasto en decoración pero mucha tapa donde elegir. Un bar amplio, con buen servicio y la  barra llena de pinchos. Un croquetón, un torrezno y empanadilla con dos blancos. 9,2 €

- Melí Mélo. Un gastrobar, con una carta más refinada que el resto y una decoración más elegante. De tapas sofisticadas y, claro, mayor precio. Aún así yo lo pondría en una lista de imprescidibles. Nuestra elección fue Gyozas de conejo y una tapa de chocolate con aceite y sal. Con dos cavas al que le ponen una uva congelada todo por 10,80€

- La casa de las migas, como ya habíamos tomado migas en los Zarcillos pedimos croquetón y dos gambas Orly (gabardina). Y fue la peor croqueta de nuestra vida, no le gustó ni a los niños. Aunque, coño, la culpa es nuestra... ir a la casa de las migas a tomar croquetas no es de recibo. Dos croquetas, dos gambas, dos cavas y dos vasos de leche 9 euros. Al menos fue barato.

- El 21. Un bar juvenil con buena carta de raciones y tapas baratas. Tiene un ligero toque a bar low-cost. Ensaladilla, tapa el 21 de solomillo trufado con dos verdejos. 7,2 €

- Los Rotos, nos metimos en un bar que queríamos probar "Sin nombre las tapas creativas" y acabamos en este. Resulta que estaban unidos. Los Rotos es una cadena con varios locales en Logroño o Madrid, donde sirven una pan relleno de distintas variedades de revuelto. Al final nos quedamos porque vimos que se podían pedir las tapas de un bar en el otro, que son el mismo y que creativo hay que ponerse para imaginar que esas tapas son "creativas".. Dos de langostinos rebozados y dos blancos 9,60€. Caro y prescindible,

Taberna La Casta. Quizá de los más conocidos de allí. Por los años que tiene y por su fachada. Especializado en croquetas aunque también puedes probar alguna cosa más como las madejas, una suerte de zarajo aragonés más jugoso que éste. Lo normal allí es pedir croquetas y eso hicimos, probamos la más curiosa, la de gallina con chocolate (entre sorprendente y chocante el sabor) y una de rabo de toro que con dos blancos nos costó 9,20€. Es un bar caro, las croquetas salen a más de 2 euros cada una.

Y ahora si, creo que esta vez si os estamos mostrando una buena ruta y algunos bares que si vais por allí no podéis dejar de catar.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Bibo: Dani García aterriza en Madrid

Cuando la semana pasada leímos que Dani García había inaugurado su restaurante en el Paseo de la Castellana de Madrid, nos lanzamos a Internet para intentar reservar... ¡y lo conseguimos!

Cada vez que veíamos o leíamos algo de él, lamentábamos las pocas probabilidades que teníamos de ir a Marbella a probarle a su restaurante o al Bibo original, así que su aterrizaje en la capital ha sido una gran alegría.

Lo primero, hay que destacar el local. Situado en pleno Paseo de la Castellana, a la altura de la glorieta Emilio Castelar, no pasa desapercibido. Decoración repleta de bombillas, por dentro y por fuera, evocando las ferias andaluzas. Un gran globo encima de la barra, redonda, centrada, a la entrada y un enorme atún que preside el comedor. Decoración cuidada hiper cuidada, realizada por Lázaro Rosa Violán, creador también del Diverxo de Dabiz Muñoz y de su próximo Streetxo en Londres, La cocina vista, la barra central, con sus cocktails y el volumen generoso de la música, sin llegar a ser estridente, le da al local un ambiente informal, tipo "after-work". Si no fuera por estos detalles, el local impondría al nivel de restaurante de lujo, con sus aparcacoches, incontables camareros y un servicio excelente.

Según nos sentamos, nos preguntaron si queríamos algún aperitivo, y nos trajeron tres lonchitas de jamón serrano selección de Dani García servidos sobre un cuchillo. Muy buen detalle traer tres, porque el tercer comensal iba en carrito y tenía quince meses... pero lo probó y le encantó. Nos sirvieron también pan de aceite de oliva con tomate exquisito y mantequilla para untarle y una ración de cortezas de cerdo aderezadas con un par de toques fabulosos.

Y nos traen la carta y empiezan los dilemas... ¡queríamos probarlo todo! Pero sólo éramos dos, así que no nos quedó más remedio que tomar decisiones. Es una carta bastante amplia, con tapas propiamente dicho, tamaño individual, sus clásicos, entre los que destaca su famoso gazpacho de cerezas, "ensaladas", productos del mar variados, atún en diversas versiones, embutidos, frituras, platos de pescado y platos de carne.

Pedimos consejo al maitre sobre el volumen de platos a pedir (y aprovecho para lanzar la propuesta de mejora de ayudar un poco a los clientes sobre la cantidad recomendada... y ya que estamos, si fuera posible tener medias raciones... así los que vayan de dos en dos, pueden probar más platos ;)) y finalmente decidimos:

- Brioche de rabo de toro desmigado, con una salsa muy rica (Andy dice que era la salsa que llevaba la hamburguesa Bibo del McDonalds y es probable porque se llama "salsa DG", jaja).

- Tapa de gazpacho verde de aguacate: Aquí tuvimos serias dudas. Queríamos probar el gazpacho de cerezas pero el plato original lleva queso fresco, así que nos decantamos por el de aguacate porque nos parecía preferible probar un plato original que pedir uno "sin queso", porque ya no es el suyo... No sé como estará el de cerezas, pero desde luego que el de aguacate estaba francamente bueno, con una textura muy suave y un sabor exquisito, que, increíblemente, pese al color verde, recordaba al gazpacho original.

- Tapa de kimuchi de mariscos: media lima de langostinos y vieiras al kimchi. Frescor máximo, con un ligero toque picante del kimchi. Recomendaban exprimirse un poquito de lima después de tomarse la tapa pero si no lo haces, tampoco pasa nada, porque el regusto que deja está muy rico.

- Atún con tomate y huevo frito: ¡Rebueno otra vez! Atún en su punto con una salsa de tomate natural y mezclándolo todo con un huevo frito roto, queda fabuloso.

- Tortilla de camarones XL: Para nuestro gusto, el peor plato de la noche. Muy grande para 2 (tamaño pizza, nos había dicho el maitre y no le faltaba razón) y un poco grasiento, así que acaba cansando un poco. Está bueno pero con un tamaño de "tortillita" sería suficiente (aquí me permito otra sugerencia: hacerlas de un tamaño más pequeño).

Llega el momento de los postres. Otra vez, de lo más apetecibles. Hay opción de fruta combinada con hierbas aromáticas y helado o bizcocho a elegir aparte de todo tipo de dulces para golosos. Dudamos entre una combinación de 4 chocolates con especias y lo que finalmente elegimos, "Nutella para morir". Era helado de Nutella (un pelín más de intensidad habría estado bien) rebozado en palomitas, con caramelo y avellanas. Fantástico remate a la cena.

La acompañamos con un refresco, un par de copas de cava Juvé y Camps Milesimé (6€ copa), agua y un café (3€) y salimos por 78 €. Una magnífica oportunidad para probar la esencia de un dos estrellas referente en nuestra cocina nacional.

Queremos destacar la presencia de Dani García en el restaurante. El hecho de que esté al pie del cañón las primeras semanas pese a ser un local tipo "gastrobar" y ser temporada alta en Marbella donde está su restaurante original, muestra su interés por que funcione.

También haría una mención a lo bien que hacen este tipo de locales para facilitar el acceso a la buena gastronomía. Hemos visitado varios (Estado Puro de Paco Roncero, Vi-Cool de Sergi Arola, Streetxo de Dabiz Muñoz) y aparte de concluir que es una tendencia en auge, éste lo diferenciaría de los anteriores por su puesta en escena más tipo restaurante (aunque sea informal) que los bares anteriores.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Café Procope: el más antiguo de París

La Cocina Francesa ha sido considerada, durante décadas, la mejor del mundo y aunque hace 40 años hubo unos vascos que lo cambiaron todo con la Nueva Cocina Vasca sigue siendo de las más importantes. La gastronomía francesa siempre nos ha evocado la alta cocina, los locales clásicos y servicio muy refinado. Una cocina de guiso, salsas, de producto y muy variada que, aprovechando una invitación, pudimos comprobar que es realmente así.


La experiencia fue en Le Procope, el más antiguo café-restaurante de París, data de 1.686, y es uno de los más famosos del barrio Latino. La leyenda del café dice que por allí pasaron Voltaire, Rousseau y Diderot. Varios salones clásicos, sobretodo en la parte de arriba, a cada cual más recargado. A nosotros nos colocaron en la parte inferior, en una cómoda mesa redonda, donde estuvimos de lujo 5 adultos, dos niños y un carro.


Y una vez acomodados nos pusimos manos a la obra con los entrantes. (para que podáis comparar con los precios de aquí os indicaremos el valor de cada plato):
- Foie Gras (20,90). Porque estando en Francia era ineludible, aunque luego no resultaba tan bueno.


- L'Ècallier (20,90): una bandeja de ostras, almejas y caracoles. Todo crudo por lo que, con la excepción de las ostras tampoco triunfó demasiado.



- Gratinee (8,70): Sopa de cebolla gratinada con queso


Para los platos principales división de elecciones entre carnes y pescados:
- Cabillaud: bacalao (31,70€)


- Saumon Pave: salmón (24€)


- Tartare boeuf (steak tartare 25€)


- Filet de bœuf des “Révolutionnaires” (43,70). Un plato para reventar, según explicaba la carta consistía en un solomillo con foie y carrilleras. Lo pedí pensando que era un plato con todo junto y luego resultó que eran dos platos. Primero un solomillo con foie y luego un contundente plato de carrilleras en salsa. Como plato es una maravilla pero hay que tener mucho apetito para terminarlo.
 
El plato completo era lo de las dos fotos más otra carillera que no pude terminar


- Joue boeuf (21,50): carrilleras


Tienen menú infantil y aunque no somos muy dados a este tipo de menús que siempre son pasta, pollo, o similares en este caso lo pedimos ya que solo costaba 11 euros la bebida, una hamburguesa mala y dura y un helado gigantesco.


Para beber una Coca-Cola (5,80€), jarras de agua (en Francia se lleva bastante y no te ponen mala cara cuando pides jarra) y, aprovechando que por allí se estilan las medias botellas una de blanco y otra de tinto.


La nota final, sin postres y con 3 cafés (a 3,5€ cada uno) salió por 265 euros. Siendo París una ciudad por lo general cara para los restaurantes este no nos pareció excesivo considerando que es un lugar histórico.

lunes, 18 de julio de 2016

Restaurante Jose María: Posiblemente el mejor cochinillo de Segovia

No hemos hecho ninguna ruta en busca del mejor cochinillo de Segovia (aunque sería planteable), por lo que no podemos considerarnos unos expertos en el plato. Lo que sí podemos decir es que siempre que tenemos ocasión de comer cochinillo, optamos por él. A Jose María fuimos ya en dos ocasiones. La primera, A.B. (antes del blog), hará unos 12 años y la última, hace apenas un mes. La primera, la recordábamos francamente bien, pero la última, fue aún mejor de lo que recordábamos. Y entre las dos, visitamos otro grande del cochinillo, Cándido, y tanto antes como después, nos quedamos con José María.

Antes de nada, hay que indicar que es necesario reservar. Por otro lado, si tienes suerte u opción a elegir, intenta que la mesa sea en el comedor de abajo. El de arriba, parece un salón de bodas, por la cantidad de comensales y de camareros cruzando continuamente el comedor y el bullicio.

Disponen de una carta tradicional, con entrantes, pescados, asados y carnes y un apartado con recomendaciones estacionales y otro con platos "más creativos". Todo muy apetecible.

Tienen también un menú degustación, con 5 platos que incluye, por supuesto, uno de cochinillo, postre, vino y café por 49 €/pax.

Nosotros queríamos ir a por cochinillo, así que por una vez, no optamos por el menú, elegimos un par de entrantes y el plato principal. Pedimos una de las recomendaciones de temporada: "Las sardinas y anchoas curadas del mar de Castilla con aguacates y tomate del "cercao". Cuando llegó, vimos que el ingrediente principal era el queso de cabra, completamente ausente en el título del plato (eso pasa por ser tan escueto a la hora de poner nombres, jeje). Lo reclamamos y nos lo pusieron un poco en duda, llegando incluso a traernos la carta de nuevo para demostrarnos... que efectivamente no aparecía el queso por ningún lado. Así que, recogieron el plato y nos lo trajeron de nuevo, esta vez sí, sin queso. Estaba muy rico.

Pedimos también un chorizo a la sidra. Estaba rico pero no fue una elección acertada. Plato enorme para solo 2,5 comensales (íbamos con un niño) y teniendo después un cerdito esperando... Nos salía el chorizo por las orejas y aún así, sobró.

Y por fin, el momento más esperado. Llegó nuestro cochinillo. Momento de fotos, al animal entero, momento fotos al partirlo con el plato y por fin, momento trozo de cochinillo en el plato. Impresionante. Crujiente por fuera, muy muy crujiente y tierno, tiernísimo por dentro. Francamente bueno.


Y de postre, como curiosidad también, nos tocaron dos cartas diferentes... pedimos unos "Raviolis crujientes con chocolate", creo que se llamaban. Si tenéis suerte y os toca la carta que los incluye, no dudéis en pedirlos. Fue el remate perfecto para una comida perfecta.

Acompañamos la comida con vino de la casa: Pago de Carraovejas. Un vino exquisito. Queríamos copas sueltas porque teníamos que conducir, nos dijeron que sin problema, pero nos trajeron la botella entera y la botella entera nos cobraron, aunque se quedó a medias.

Y con la cuenta, unas huchas de cerdito para los dos pequeños. Buen detalle.

La cuenta, 115 €, incluyendo también una botella de agua y un café a precios anecdóticos. Lo que más sube, el cochinillo a 25€/ración.

No es barato, pero si estás por Segovia y te quieres asegurar un buen cochinillo segoviano, yo no lo dejaría pasar.
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