domingo, 23 de diciembre de 2012

Un menú de Navidad diferente

Hoy cambiamos ligeramente de tercio y, en lugar de recomendar y opinar sobre ningún establecimiento, queremos contaros una propuesta de menú navideño. Es un menú sencillo, con ingredientes fáciles de encontrar y sin grandes complicaciones (nos encanta comer y probar cosas nuevas, pero somos perfectamente conscientes de que somos unos aficionados en esto de cocinar y tenemos que aprender muchísimo, sobre todo en lo que es la fase de emplatado...). La gracia de este menú es intentar sorprender a los invitados, primero pensando ¿el día de Reyes vamos a comer ésto? y luego, sorprendiendo con cada una de las versiones que se hará de cada plato.

El año pasado, aprovechando que era la primera vez que nuestra familia iba a pasar el día de Reyes con un niño, y venía otro en camino, quisimos reflejar en el menú, un "Menú infantil" un poco diferente. Lo primero que hicimos fue poner una tarjeta en cada uno de los platos, a modo de carta, con una breve descripción de lo que íbamos a comer:

- Tortilla
- Croquetas
- Arroz a la cubana
- Espaguettis
- Albóndigas
- Hamburguesas
- Roscón tradicional

Y empiezan a desfilar los platos. Muchos de los platos los presentamos con "vajilla" de usar y tirar. Hay unos diseños estupendos de vasos, cubiertos de aperitivo, platos que salen baratos y suponen que no tengas que utilizar demasiado espacio en casa para un utensilio que vas a usar solo en la presentación de un plato.

En la tortilla, quisimos hacer nuestra versión de la tortilla deconstruida. Los ingredientes son los tradicionales de la tortilla española: cebolla, patata y huevo (lo siento, pero para mí, la tortilla siempre con cebolla). En lugar de mezclarlos los servimos, en unos vasos de plásticos un poco diferentes que compramos para la ocasión, en cuatro capas: abajo del todo la cebolla pochadita, encima la patata frita muy menudita y encima, la clara del huevo muy batida y la yema pasada por aceite caliente un segundito, lo justo para templarla. Para comerla, debe acompañarse con una cucharilla y para obtener el sabor a tortilla es importante meter la cucharilla hasta el fondo para alcanzar todas capas en un bocado. Tuvo mucho éxito.

Para las croquetas, hicimos la masa habitual de las croquetas (bechamel con pollo y huevo cocido) y el toque diferente lo dimos al hacerlas. En lugar de "forrarlas" en harina, huevo y pan rallado, las rebozamos con pipas de girasol crudas peladas. Le habíamos oído la recomendación a Arzak en un programa y quisimos probarlo. Quedan crujientísimas y muy originales. Eso sí, si las freís en freidora, tened en cuenta que se quedan muchas pipas por el camino...

El arroz a la cubana lo presentamos en cucharas de aperitivo. La base era un huevo frito de codorniz, encima un arroz blanco con pimienta y tomate frito. Fue el plato menos sofisticado, pero al fin y al cabo, el arroz con huevo siempre está bueno ;)

En el plato de spaguettis, quisimos hacer prueba de dos pastas, cada una de un color: Una pasta negra, de sepia, que acompañamos con unos calamares en su tinta y otra pasta de color anaranjado que acompañamos con una salsa de naranja y cebolla que estaba riquísima y daba un sabor muy original a la pasta.

Las albóndigas eran el plato de pescado. Las hicimos de merluza, siguiendo las instrucciones del libro de toda la vida de Simone Ortega. Estaban buenas, pero a mi parecer, era una receta excesivamente laboriosa para el resultado final.

Y como colofón, las hamburguesas. Servimos minihamburguesas de la marca Hamburguesa  Nostra. Esta marca ha abierto en varios mercados de Madrid tiendas especializadas en hamburguesas elaboradas con diferentes aderezos. Son caras, pero nosotros optamos por comprar un par de bandejas de minihamburguesas para hacer una especie de degustación. Sacamos la plancha eléctrica encima de la mesa y varios aderezos (salsas varias, lechuga, tomates cherry, cebolla cruda y frita) y panecillos de hamburguesa del tamaño de la carne. Así, cada uno se preparaba la hamburguesa al gusto. Fue muy divertido.


Al final, una comida sorprendente y divertida, diferente a lo que comemos día a día y saliéndonos de la tradicionalidad navideña. Esperamos que os haya gustado.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Hamburguesas I: Tommy Mel's

Porque no vivimos solo de estrellas Michelín sabemos apreciar y disfrutar, mucho, una buena hamburguesa, por lo que, aprovechando esta moda de las franquicias de hamburgueserías americanas que se está extendiendo, vamos a dedicarnos a catar y evaluar estos lugares; a ver si encontramos cual es la mejor.

Y hoy empezamos con Tommy Mel's. Es la cadena que ha experimentando un crecimiento más rápido. Hace poco más de un año apenas había locales de esta franquicia y ahora están por todas partes, principalmente en centros comerciales.

Decorado como un diner americano de los 50, entrar allí es como estar en una película americana: colores pastel, camareros vestidos con uniformes de la época, gramolas y Rock. La hamburguesa estrella aquí es la Tommy Mel's, cuesta 6,95 y su ingrediente especial es la salsa Mel's que a nosotros, personalmente, no nos gustó demasiado por ser muy dulce. El resto de ingredientes son lechuga, tomate, cebolla roja, pepinillo,cheddar fundido, bacon y cebolla caramelizada

El pan con el que presentan la hamburguesa es tipo pueblo, muy rico, así como la carne que es de buena calidad pero que al pedirla poco hecha la dejan algo fría, lo que unido al sabor tan dulzón de la salsa hace que el conjunto no sea muy bueno.


El resto de la carta es lo habitual de estos sitios: ensaladas, 4 tipos de perritos y sandwiches, los side orders típicos, es decir, patatas, aros de cebolla, ensala de col, etc., bebidas grandes (y aguadas), batidos y brownies. El precio medio de dos hamburguesas, patatas, cocacolas y un brownie (postres a 4,25€) es de 26-27 euros.

Por diversas circunstancias hemos visitado esta franquicia 3 veces, en Pedro Texeira, Plenilunio y Hortaleza. Y las 3 veces tuvimos la misma sensación, que la carne estaba fria y que la salsa es muy dulce. No creo que volvamos y no situaremos esta hamburguesa entre las mejores.



ACTUALIZACIÓN: Y hemos vuelto a Tommy Mel's esta vez al de Isla Azul. Nuestra impresión no ha mejorado. Aunque esta franquicia se ha extendido por muchos centros comerciales sigue siendo de las peores hamburgueserías de Madrid. El servicio pésimo y lento, la carne no estaba muy allá, fría de nuevo. Las hamburguesas (una Tommys, una Mayo y una con huevo) estaban bien, sin más. Las patatas si merecen la pena, lo único del sitio,

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Taberna del Zurdo

En nuestra última visita a Oviedo quisimos pasar por La Taberna del Zurdo. Pese a llevar abierto desde el 2002, su ubicación en la calle Cervantes, fuera de las zonas habituales de hostelería (al menos de las que nosotros frecuentamos) hacía que nunca nos acordáramos de este local, hasta esta vez.

La primera sorpresa fue al entrar. Desde fuera, a pesar de que su propietario, Rodrigo Roza, posee varios premios de tapas y pinchos (entre ellos el tercer premio del Campeonato del Mundo de pinchos 2007), yo siempre me había imaginado un restaurante elegantísimo desde la entrada. Pues no, en la entrada tiene una barra amplia y mesas altas. Decoración oscura, elegante, pero no imponente, y que nos recuerda al Naguar, por la distribución, cocina semivista al final de la barra... (aunque como La Taberna es mas antigua que El Naguar, lo apropiado sería decir que el Naguar recuerda a La Taberna del Zurdo).

Como no podía ser de otra manera, dado el curriculum del chef, en la carta destacan las tapas y, aunque como "complemento" hay ensaladas y arroces, decidimos intentar probar la mayor cantidad posible. Como son raciones pequeñas (para ser Asturias), para 4 comensales pedimos:

- Dim Sum de gambas, jengibre y puerros. Muy asiático

- Tataki de salmón ahumado, con yogur y cebollino. Muy rico
- Tempura de verduritas con alioli de frambuesa. Crujientita la tempura y tiernita la verdura, como debe de ser
- Pan de cristal (esperábamos algo más, era simplemente pan, riquísimo, eso sí, con tomate y aceite)

- Calamares tinta con patatas . Fuera de carta y, aunque estaban ricos, creo que estaban hechos con la receta de la Thermomix.
- Mini Patatas rellenas de ternera. Parecidas a las "bravas" que ya hemos probado en otros sitios como en Estado Puro o Sergi Arola Gastro, aunque esta vez, rellenas, según la receta tradicional asturiana.
- Mc de Luxe de ternera asturiana, cebolla confitada, mozzarella y bacon crujiente (2 de ellas sin queso, por favor)

De postre, para compartir, un brownie riquísimo y una crema de arroz con leche que satisfizo a todos los comensales. Todo, regado con un albariño "Fillaboa" que nunca habíamos probado pero nos encantó a todos, salió por algo mas de 30 €/persona.

Como curiosidad, destacar también que en la carta, como sitio moderno que se precie, se incluyen distintos cockails de ginebra y una amplia variedad de infusiones.

En resumen, un buen sitio por el que merece la pena desviarse un poco y salirse de la ruta habitual. La próxima vez volveremos pero a probar su barra y los pinchos, que son la verdadera especialidad del local.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Food & Wine 2.012: El placer de los sentidos

Bajo el nombre de Food&Wine, el centro comercial Sexta Avenida ha organizado unas jornadas gastronómicas con talleres gratuitos de cocina, preparación de cócteles, catas y degustaciones. Durante una semana se mezclaron Show Cookings de cocina impartidos por los mejores chefs con catas de vinos de Bodegas Arrayán o talleres de cervezas, ginebras o vodkas ofrecidos por The Premium Club.

Dentro del programa de showcooking y talleres tuvimos la suerte de ser invitados a una masterclass especial para blogueros gastronómicos en la que el cocinero Ricardo Sanz (Kabuki) y mi chef favorito, Paco Roncero (la Terraza del Casino), nos dejaron anodados con sus técnicas.

La primera ponencia, "Técnicas de cocina japonesa de fusión", la realizó Ricardo Sanz, chef de Kabuki, los restaurantes de comida fusión más famosos de España. Tanto Kakubi como Kabuki Wellington tienen su Estrella Michelín (el Wellington fue el primer japonés en conseguirla en España) y, esta misma semana, Abama Kabuki también la ha conseguido.

En esta clase nos enseñó a preparar distintos sushis y sashimis, empezando por lo básico, la técnica para limpiar el pescado. El truco, nos contó, es tener buenos cuchillos y afilarlos a diario por un solo lado con piedra de pulir. Pero claro, también nos dijo que su cuchillo de filetear se lo trajo de Japón y le costó (después de regatear 4 días) "solo" 1.500€; así cualquiera. El segundo truco es no golpear ni maltratar la materia, no apoyarse sobre ella, que sea el cuchillo el que trabaje y cortar siempre a contraveta. Por último, una vez obtenidos los trozos, hay que envolverlos en papel absorvente para eliminar todo el agua... Viéndole trabajar parecía facilísimo.


Tras los cortes lo bueno: preparar los sashimis. Empezó por uno clásico de salmonete con distintos tipos de atún, así sin nada más, ni salsas ni aliños, solo un poco de nabo coreano y algas. Estaba espectacular. Poco a poco fuimos fusionando con un sashimi con paté de trufa blanca, aceite de arbequina y sal maldon, otro de papa negra arrugada y mojo, sashimi de besugo con mojo de hígado, sashimi de besugo con ajo tostado y aceite a la bilbaína (sabía como si estuviera cocinado) o el que más nos gustó sashimi tomaquet (de atún, con pan, tomate y soja).

Tras esto vino la ponencia "Técnicas innovadoras de la cocina de vanguardia" en la que Paco Roncero, ayudado por Nicolás Bejarano y Miguel Zurita hizo una verdadera exhibición de cocina moderna. Paco Roncero es un cocinero que ya nos asombró en La Terraza del Casino, dos Estrellas Michelín y hasta el momento el mejor restaurante en el que he estado, y en el gastrobar Estado Puro. Además resultó ser un gran comunicador que, como si fuera lo más fácil del mundo, nos enseño a cocinar con nitrógeno líquido, manitol, obolato o fruta liofilizada. Durante la clase vimos y catamos:
- Dragón nitro: bolas de fruta con nitrógeno. Al morderlas salía humo de la nariz. Divertidísimo
- Fresa helada con parmesano. En dos versiones, fresa rellena de helado de parmesano, y falsa fresa de helado de parmesano, con capa de fresa y sal miso.
- Candy de aceite. Un caramelo de láminas de obolato caramelizado en manitol, con el contacto con la saliva dejaban salir aceite de oliva.
- Cono de panceta ibérica con tartar templado de ostras
- Filipino de foie. Me dejó patitieso, un filipino de chocolate blanco relleno de foie líquido.
- Sashimi adivinanza. El juego es adivinar de que era (y no lo vamos a decir para mantener el suspense cuando se lo hagamos a nuestra familía y amigos).
- Risotto de calamar. Risotto de calamar y coco, sin arroz y con un fondo de puré de pomelo.
- Ramen de panceta ibérica. El ramen es una sopa de fideos chino pero aquí, en vez de fideos te dan una jeringuilla con jugo de anguila ahumada y metil que al descargarla en la sopa creaba los noodles. Es difícil de explicar si quieres verlo puedes hacerlo aquí
- Liebre burguer. Mini hamburguesa de liebre a la Royale.
- Painting fall. Un postre de chocolate en el que el comensal pinta de colores comestibles su propio postre.

Solo puedo definirlo como IMPRESIONANTE

Esa misma semana volvimos al Food&Wine. Esta vez a una muestra de preparación de cocina navideña original. El chef esta vez era Dario Barrio del restaurante Dassa Bassa y conocido porque hace unos años salía en programas de Cuatro como Todos contra el chef. Esta vez la sensación no fue tan buena. A pesar del desparpajo de Dario su explicación era un poco deslabazada y el plato elegido... bueno... su ingrediente principal es típico del verano por lo que navideño navideño no era... aún así ha sido una gran iniciativa la del Sexta Avenida que esperamos que se repita el próximo año.

Actualización: Dario Barrio falleció, con apenas 42 años, el 6 de junio de 2.014 mientras practicaba salto base en Jaén

domingo, 18 de noviembre de 2012

De tapas por Oviedo

NOTA: Esta entrada es de 2.012. A finales de 2.014 hemos vuelto a visitar esta calle y hemos publicado una entrada actualizada que puedes leer en este link


En los últimos años los bares en Oviedo han ido creciendo en cantidad y calidad y se han creado zonas de vinos de muy buen nivel, donde ahora ya, en prácticamente todos los locales, han importado la magnífica costumbre castellana de acompañar la consumición de una tapa. Como habíamos publicado varias entradas de restaurantes, pero nos faltaba una visita general como las que solemos hacer a las diferentes ciudades a las que nos escapamos de vez en cuando, aprovechamos un fin de semana sin compromisos en la ciudad para salir a nuestro rollo. Allí lo habitual entre nuestros amigos es quedar para salir a cenar, en plan sentado, con tu mantel y tus cubiertos, pero quisimos comprobar si sería posible ir de tapeo.

En Oviedo el lugar tradicional para ir a cenar es el Bulevar de la Sidra, que nace en la calle Gascona y ahora abarca también los alrededores. Esta zona, como su nombre indica, está plagada de sidrerías, con menús típicos asturianos y a ella nos dedicaremos otro día.

En esta ocasión nos acercamos a una "nueva" zona de vinos, la denominada "Ruta de los Vinos", cuya asociación de hosteleros abarca las calles Campoamor, Manuel Pedregal, Río de San Pedro y Fray Ceferino (detrás de la calle Uría, junto a la estación de tren). Nosotros nos dedicamos, en esta ocasión, únicamente a los locales de la calle Manuel Pedregal.

Era una noche lluviosa (no podía ser de otra manera en Oviedo) y aún así, estaba todo abarrotado.

Empezamos en el Antiguo Molinillo, donde nos acompañan un par de refrescos con un par de montaditos de bonito con tomate y desde ahí, nos hacemos un hueco en el Copas Rotas, donde todo cuesta 1 Euro (bebidas, incluídos vinos y cava, y tapas, frías y calientes). Es una franquicia que tiene otros locales en Oviedo, Gijón, Avilés y Madrid. Ingenuos nosotros, tomamos un par de cavas cuya calidad estaba en sintonía con el precio, y un montado de hígado encebollado y una tapa de langostinos crujientes. Aunque el cava dejaba bastante que desear, como todo costó 4 Euros, no nos podemos quejar lo más mínimo.

Desde ahí, nos vamos al Rebote, donde puedes elegir de tapa croquetas en múltiples variedades (atún, pizza, queso, chorizo, morcilla, cecina, jalisco y bacon), probamos la de atún y cecina y ambas muy ricas. Acompañado de un par de verdejos, 4 Euros.

Pasamos a La Niña Bonita (OJO: CERRADO), local muy amplio, pero donde tienen casi todas las mesas altas, inutilizadas "para cenas". La tapa pasó sin pena ni gloria y el servicio, un tanto deficiente (de hecho, tras pedir tres veces la cuenta, no conseguimos que nos cobraran).

Como seguíamos con un poco de hambre, decidimos hacernos un hueco en La Competencia, en busca de una tapa de pizza, (ya conocíamos el local de León y sabíamos que el acompañamiento de la consumición sería un trozo de pizza riquíiiisima) y no nos defraudó.

Tras la ruta, el cielo está totalmente estrellado y por nuestra parte, con ganas ya de repetir para poder hacer una segunda parte de esta crónica, porque nos quedan demasiados locales sin visitar...

VER TAMBIÉN:
Oviedo de tapas, segunda visita (Avenida de Galicia)
Oviedo de tapas, tercera visita (de nuevo en Manuel Pedregal)

domingo, 14 de octubre de 2012

Burgos: Guía corta de tapeo

ACTUALIZACIÓN: Esta crónica es de 2.012 y aunque no ha habido novedades ni en cuanto al estilo de tapeo, con pinchos de pago baratos, ni en las zonas de vinos de la ciudad: Sombrerería y San Lorenzo. Si que ha habido cambios en algunos locales por lo que te recomendamos leer esta otra entrada: Guía de tapas de Burgosmás completa y actualizada

Nuestro paso por Burgos fue fugaz. El plan consistía en tapear toda la noche del viernes, irnos el sábado a la boda de un amigo y volver el domingo a completar la visita en sesión vermú. Aunque breve, en nuestra visita nos dimos cuenta de una cosa: Burgos es una gran ciudad para tapear. La zona antigua está muy ambientada, con muchos y buenos bares, principalmente entre la Catedral y Plaza Mayor (calle de la Paloma y Sombrerería) y pasada la Plaza Mayor en la calle San Lorenzo.

El estilo del tapeo es pucelano, con tapas de pago, no muy baratas, aunque empieza a verse mucha oferta de tapas a un euro e incluso encontramos un bar de tapa gratis. Los bares clásicos suelen se más caros pero también, por lo que vimos, son los que mejores tapas sirven:

Por la zona de la catedral nos recomendaron 3:
- El 22 Vinos y Tapas. (C/Paloma). Es un clásico de la ciudad, con tapas sofisticadas y algo más caras. Tomamos una brocheta de pulpo (una especie de pulpo en gabardina por 2,30) y una espectacular tapa de pisto, huevo de codorniz y cecina (2,10). Con dos cocacolas salió todo por 9,40€

- La Mejillonera (C/Paloma). Otro clásico. En Palencia hay otra Mejillonera con las mismas tapas, estilo y, dado lo económico que es, con el mismo público juvenil. 2 mostos, 1 Coca-Cola, 1 vino blanco y una de mejillones a la escocesa todo por solo 7,25€.

- La Cabaña Arandina. (Sombrerería). Es el más caro de la zona pero entramos por estar recomendado por las guías Trotamundos y Michelín. Es más de raciones que de tapas pero también puedes tomar de estas últimas. Tomamos 2 chacolís burgaleses, 2 cervezas, 2 pinchos de gambas, un croquetón y una tapa de pulpo vinagreta por 16 euros.

La zona de la calle San Lorenzo estaba más ambientada, con mucha gente por la calle degustando sus vinos. Donde más gente había era en La Competencia, aunque no entramos ya que vimos que tanto el nombre como el formato era como la que hay en León (y también en Oviedo): una pizzería y, lógicamente, la tapa era una porción de pizza.
- Casa Pancho, recomendado por todas las guías que leímos y por nuestro amigo Ricky (el de la boda). Resultó ser una maravilla de bar, de camarero y de tapas. Lo clásico: el cojonudo, huevo de codorniz con morcilla (o cojonuda con chorizo) que costaba 1€. Los 4 pinchos, 3 cañas y un blanco salieron por 9,90€

- Mesón los Herreros. Nos equivocamos con la tapa, pedimos una tabla de patatas cuando la de moda era el Flamenquín relleno de Boletus. Al final fue una ronda rápida por 11,30€

- El trol (CERRADO actualmente en obras) otro clásico. Muchas y variadas tapas. 1 vino, 3 cervezas, 2 tapas de champiñón con bechamel (foto) y una de pimiento relleno por 10,50€

- Quecaña (CERRADO actualmente un gastro llamado La Lorenzana). El más lleno del lugar, claro, la tapa era gratis y no eran para nada malas, aunque de carta escasa: Solomillo, hamburguesita, Croqueta, Lomo a la plancha, Panceta y Bonito del norte eran las 6 opciones a elegir. También puedes pedir la tapa suelta por un euro más. Imagina: 4 hamburguesitas, 3 vinos blancos y una cerveza por solo 6,6€. Normal que estuviera como estaba.

La siguiente jornada en horario vermú se estropeó por un pequeño incidente en un pie que dió al traste con las ganas que teníamos de seguir probando bares de esta ciudad. Y aunque siempre prometemos volver esta vez lo haremos con más ganas porque nos quedamos a medias y porque Burgos es un paraíso de la tapa que merece la pena recorrer con calma.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Córdoba - En busca del mejor salmorejo

Aunque en realidad, no era solo eso... El origen del viaje era ponernos hasta arriba de salmorejo, pero no pudimos resistirnos a degustar una extensa variedad de platos típicos, a cada cual mejor.

Iniciamos nuestra ruta un poco perdidos. La hora de llegada hizo que no tuviéramos tiempo a una primera toma de contacto con la ciudad y tuviéramos que enfrentarnos a los locales gastronómicos nada mas llegar, así, en frío. Como el alojamiento (Apartamentos Luna de Cristal, merecen ser mencionados por su coquetería y buena ubicación) estaban junto a la Plaza de la Corredera, hacia allá que nos fuimos. Lo primero que nos encontramos fue un ambiente diferente a lo que esperábamos, tipo terracitas y para comer de raciones; nada de esas barras que tanto nos gustan para tomar una aquí y otra allá. Dando vueltas, atravesamos la plaza y el primer sitio donde entramos fue en la Taberna Rafalete. Un sitio raro, tipo cafetería, con las mesas preparadas para dar comidas (o cenas, en este caso) y una carta variada y amplia. Probamos las berenjenas a la miel, que ya habíamos visto anunciadas en otros locales. Ración grande, pero nada del otro mundo, junto con un par de refrescos, 9,45 €.

Seguimos por la zona y llegamos a la Taberna Salinas (Calle Tundidores, 3). Un local de toda la vida, con barra desnuda, donde al pedir un vino blanco te preguntan sin fino o afrutado (ufff... luego descubriríamos que esta pregunta era más recurrente de lo deseado). Tiene una carta amplia, entre la que resulta complicado decidirse. Elegimos probar el flamenquín y resultó ser una estupenda elección. Por cierto, a la pregunta de si llevaba queso, cara de susto del camarero y un NO rotundo por respuesta (por favor, tomen nota, hosteleros de Madrid). La ronda salió por 9,45 €, donde 6,95 era la tapa. Cara, pero abundante y exquisita.

Desde aquí, pasamos por la Cazuela de Espartería, un local muy amplio pero cuya decoración lo hace muy acogedor. Mucha mesa baja y raciones enormes. Aquí decidimos probar nuestro primer salmorejo. Dos tapas de salmorejo demasiado fuerte, con dos vinos, 8,40 €. La elección de verdejos en lugar de vinos de la tierra, subió la cuenta.

El segundo día decidimos cambiar de zona y probar la judería y alrededores de la Mezquita, según nos los íbamos encontrando en nuestro paseo por la zona:

Casa Rubio: Recomendado en la Guía Michelin y en la Guía Routard, así que no podíamos saltárnoslo. Probamos la Mazamorra (sopa fría, con los mismos ingredientes que el salmorejo excepto el tomate) y las patatas moriscas (patatas con salsa de mayonesa de curry y comino) en tapa y un par de refrescos por 8,10 €. Salimos muy contentos con la elección.

Casa Pepe de la Judería (Calle Romero, 1): También recomendado en la guía del Routard. Local muy típico, plagado de fotos de Manolete y con servicio un poco deficiente, al menos en barra. Decidimos dar una segunda oportunidad a las berenjenas a la miel, pidiendo una tapa, pero no se diferenciaban demasiado de las del día anterior y nos volvieron a dejar indiferentes... Con un par de blancos afrutados (80% Pedro Ximenez + 20% verdejo), 6,10 €.

Taberna el Anticuario: Local orientado hacia el turismo (está pegado a la Mezquita), pero con una terraza con encanto dentro de un patio cordobés y un salón acogedor decorado como la casa de una abuela. Tomamos un vino, un tinto de verano, tapa de salmorejo y de boquerones en vinagre por 10,70 €.

Casa Santos: Se habla de este local como el que tiene la mejor tortilla de la ciudad... No me lo creo. Es de visita obligada, por el tamaño de sus tortillas y el ambiente del local y alrededores, donde la gente se apoya en el murete de la Mezquita con sus platos de tortilla y vasitos de salmorejo para "mojarla", pero ni por asomo esperes tomar una tortilla que merezca la pena una mención especial. A lo mejor tuvimos mala suerte, pero la nuestra estaba seca y la patata dura. Eso sí, insisto en que hay que ir. 9 € por dos vinos y dos tortillas... Si volvemos, cambiaremos una de tortilla por una de salmorejo para "regarla" como hacían los autóctonos.

Y llegó la tarde, y con ella, nos preguntamos dónde están todos los turistas que durante el día abarrotaban las callejuelas cordobesas. Imagino que las excursiones organizadas a tablaos flamencos con cena incluida, influyen a que los locales estuvieran medio vacíos un sábado...

101 Tapas: Otro junto a la Mezquita, dedicado al turisteo y dedicado a Manolete. Por 2 € puedes elegir una tapa entre 101.

Umami Salmorejería (Calle Blanco Belmonte, 6): Este local recibe su nombre de un vocablo japonés, utilizado para designar el que se considera el 5º sabor, definido como "gustoso" (además de dulce, salado, ácido y amargo), por considerar que el salmorejo cumple con este nuevo sabor. Su carta está completamente elaborada tomando como base el salmorejo, según la forma de elaborarlo en las diferentes zonas o salmorejos innovadores, únicamente elaborados en este local (de aguacate, de maíz, incluso de chocolate). Optamos por probar un salmorejo evolutivo, cuya receta la compone polvo de té, mermelada de tomate y anchoas en lugar de jamón. Muy curiosa la combinación y una prueba que merece la pena y además a buen precio (2,90 € la media ración). Nos quedamos con ganas de probar más.

Taberna Los Faroles: Otro patio cordobés muy agradable, donde tomamos otro salmorejo (el último) y una tapa de flamenquines, excesivamente fritos. Con vino y tinto de verano, 10,30 €

El Gazpacho Gastro Taberna: Lo de taberna, muy bien puesto... resulta chocante que un sitio con tapas tipo "Gastro", tengan la tele puesta, con volumen a todo trapo, con un documental de la 2 (vale, podría ser peor... podrían tener puesto Tele5). No pega nada. La carta, no obstante, tenía buena pinta. El servicio, un tanto deficiente. Pedimos unas "Delicias de Rabo de toro" y en su lugar nos sacaron "Cordero a la miel con cus-cus". Reclamamos y nos dejaron el cordero. La presentación del rabo de toro era muy curiosa, envuelto en una especie de saquitos de pasta filo, que habrían estado muy muy ricas si hubieran escurrido un poco el aceite...

En todos y cada uno de los sitios por los que pasamos, nos sirvieron las tapas con una ración de bollo de pan y pan tostado tipo regañás, picos, o similares, que acompaña estupendamente los platos cordobeses.

Y esto fue todo en nuestra escapada. Visto el nivel de los locales visitados, estamos seguros que se nos han quedado un montón de sitios magníficos por el camino... Si así es, por favor, recomendadnos y tendremos así justificación para volver a visitar tan estupenda ciudad.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Mis lugares en Puerto de Sagunto

Esta crónica contiene algunos de los sitios más conocidos y una lista los que, para nosotros, son los mejores sitios para comer en Puerto de Sagunto.

Este es un destino por el que muchos de vosotros nunca pasaréis ya que no es muy turístico, pero, qué leches, es uno de lugares donde veraneamos y nos gusta que sea así, sin excesos y sin agobios. A pesar de estar en la Comunidad Valenciana (una tierra que no destaca por sus bares) en este pueblo cada vez hay más y mejores locales y en poco años ha pasado de tener una oferta reducida, y prácticamente basada en el mundo del bocata, a conjugar bares de tapas, asturianos, vascos, andaluces, etc.

Para facilitar la tarea os dejamos una lista de nuestros favoritos, el porqué, y el enlace a su crónica:
- Jamón, Jamón: para tapear. Pero sobre todo por su ambiente, por sus camareros y por sus bravas, las mejores de la zona (aunque solo se pueden degustar en agosto y por la mañana). Más detalles de este bar abajo, en esta misma entrada
- Picaflor: por su carta de raciones distintas. Para nosotros el mejor para el tapeo de raciones de la ciudad. Ver más en nuestra tercera crónica CERRADO.... una gran pérdida
- Singular & CO: Las mejores hamburguesas del Puerto Ver más en nuestra cuarta crónica.
- Ca'Merche: porque tiene las mejores paellas de la comarca. Hemos probado muchas en muchos sitios y, sin duda, estas son las mejores. Comentarios más abajo
- Índalo. Por sus tapas. Sabemos que no aporta nada nuevo y son siempre las mismas pero han traido la cultura del tapeo y tiran bastante decentemente la cerveza. Más detalles de este bar abajo, en esta misma entrada.
- Long: un chino. Porque si, porque nos encanta la comida china y este es de los mejores.
- Heladería Véneta. Porque tiene el mejor helado de España y no te puedes ir del Puerto sin probar el helado de galleta de la abuela.
- Horchatería El Paseo. Por sus fartons calentitos y únicos. De estos tres últimos sitios puedes leer en nuestra entrada de 2.013 aquí

El resumen de nuestros favoritos empieza en el Indalo. Evidentemente, y por el nombre, se trata de una bar de tapas al estilo almeriense; es decir, por cada consumición tienes una carta de tapas bastante contundentes de la que se puede elegir una. Al principio la oferta de vinos era escasa pero la han mejorado, además de que tiran la cerveza muy bien.

Cerca de aquí se encuentra El Charquito, como restaurante está bien, lo normal en bares de Valencia, bravas, sepia, etc. pero con bastante calidad y aunque no se estila el tapeo de pie por Valencia aquí si que ves a gente haciéndolo, aunque la barra es muy pequeña. Además sirven muchos tipos de vino por copas (tampoco es habitual). El trato es muy bueno y te van poniendo tapas, cada vez mejores, según pides rondas. Es un bar raro peculiar porque es más de sentarse pero es muy agradable en barra y creo que el personal del sitio tiene mucho que ver en esto. Recientemente ha cambiado de ubicación y ahora no sabemos como es el ambiente.

Raro (o al menos peculiar) es también el Jamón-Jamón, en la misma calle (Asturias). ¿Por qué es raro? porque no parece que estés en Valencia, sino en Madrid... un bar con gente bebiendo botellines de pie!!!!, la barra llena, el exterior lleno, conversaciones, cervezas y muy buen rollo... y, a mi gusto, sirven de las mejores bravas de la zona. Ojo, solo por la mañana, es ambiente vermú, por la noche no hay cocina.

Cerca de esta zona está la calle Isla de la Toja, la zona de las terrazas. Aquí hay de todo, aunque en algunos el servicio es bastante lamentable y muy de temporada (en el Cincel, incluso, la carta no tenía precios). Otros se salvan, como Bacco, pero solo por sus tapas. Es más restaurante que bar con una gran carta de vinos, con mucha referencias a vinos y cavas valencianos. Dicen que son las mejores bravas de toda la ciudad, y no están mal, pero como paelleros... en la entrada pone maestros arroceros pero este local ostenta el premio a la peor paella de nuestra vida. Estaba tan mala que incluso protestamos y no nos la cobraron.

Otro restaurante a destacar como curiosidad es el Asador Plaza España, puedes comer diversos tipos de carnes raras y exóticas (antílope, gacela, cebra, ñu, kudu, kobe, canguro, camello, avestruz, reno, bisonte e incluso cocodrilo) y estas carnes las puedes combinar con tapas tan españolas como las bravas, el pulpo o la oreja. Tienen incluso cocodrilo que no pudimos probar porque estaba muy caro (120€ la ración) debido a los impuestos en las importaciones. Aunque nos dijeron que su carne no merecía mucho la pena, también nos contaron que en Jerez han puesto criaderos por lo que es posible que pronto esté más barato. El servicio espectacular, muy, muy amables. Las carnes las sirven crudas y te las haces tu mismo en plancha, eso está bien porque así puedes apreciar las distintas texturas, tipos y colores. También puedes pedir raciones o medias raciones, lo que es muy interesante para poder pedir y probar distintos tipos en plan cata. Nosotros pedimos (En la foto de izquierda a derecha):
 - Bisonte, parecido a la ternera pero con mucha veta
 - Reno, del estilo del ciervo. Algo duro
 - Avestruz, carne muy suave
 - Camello y Cebra, muy fuertes saben a animal añejo, a pelo, como el cabrito, sobretodo la cebra. La carne de camello es algo más suave y veteada


En raciones a parte pedimos kobe (genial, ternera muy fina y suave) y canguro, también parecida a la ternera. Todo eso, con cervezas, entrantes, vino, postres y cafés, 5 personas: 130€. Merece la pena.

Por último, y como no podía faltar, una mención a la paella. La mejor de la ciudad a nuestro gusto se encuentra en Ca'Merche (Av. Alcalá Galiano, 40). Los antiguos propietarios de La Pepita cerraron su local y abrieron este restaurante donde por 8 euros la ración se puede degustar una paella espectacular. Recomendamos, por supuesto, la valenciana. Solo con pollo, conejo, garrafón y judia verde (alcachofa y carcoles también opcionales). Nada de experimentos "mixtos". El precio barato, en nuestra última visita 4 comensales con entrante de clóchinas (mejillones de puerto de la zona), paella, cava, agua y cafés: 57 euros... a menos de 15€ por persona.

sábado, 4 de agosto de 2012

Estado Puro: Las tapas de Paco Roncero

Tras nuestro paso por La Terraza del Casino, cuando nos enteramos de que Paco Roncero había abierto un gastrobar en Madrid, nos apuntamos el "Estado Puro" a nuestra lista de sitios pendientes a los que ir. Aprovechamos un sábado de julio, que estábamos de paseo por el centro de Madrid y allá que nos fuimos, en un plan medio improvisado, en busca de un huequito donde probar las menudancias propuestas.

El local es un bar de tapas que está a los pies del hotel NH Paseo del Prado, junto al Palace, en plena Plaza de Neptuno. A pesar de estar en pleno Paseo del Prado, su terraza cuidada y bien delimitada, bajo un par de árboles y con sombrillas, consigue que te evadas un poco del tráfico de alrededor.

Conseguimos mesa en la terraza, sin tener que esperar, con el carrito del niño, y a una hora de lo mas normal, a eso de las 14:30. Eso sí, de entrada, parecía que el servicio era un poco reticente a admitirnos con el carro.

Al traernos la carta, decidimos que acompañaríamos las tapas con una botella de Juve Camps. Segundo encontronazo con el servicio, porque no les pareció bien que de entrada pidiéramos un refresco y posteriormente cava. (¿Será poco glamouroso?). Pero bueno, a lo que vamos, a las tapas:

La carta es cara, y en ella se pueden encontrar algunas especialidades de Paco Roncero, pero también alguna tapa de lo mas vulgar. Nos decantamos por:

- Rusa pero en "Salailla": ensaladilla rusa, corriente y moliente, nada del otro mundo

- Patatas Ali-Oli edición de lujo: al estilo de las bravas de Sergi Arola, muy ricas

- Berenjena fritas a la miel: Demasiada berenjena para 2... se acaban enfriando y se quedan blandengues.

- Miniburguer con mostaza a la antigua: vienen 3 pero si sois 4 o 5 podéis pedir alguna suelta por 4€. Muy sabrosas.

- Tortilla española siglo XXI: ya la habíamos probado en La Terraza del Casino y teníamos ganas de volver a hacerlo. Nos volvió a encantar.

- Lomos de sardina en escabeche de cítricos: Los pedimos en segunda vuelta, porque nos habíamos quedado con hambre... y no nos la quitó en absoluto.

Excepto las hamburguesitas, el resto fue todo para compartir y la cuenta ascendió a 85 € (con el cava de unos 30€, eso sí), importe que parece excesivo para lo que finalmente comimos. En resumen, recomendaría el sitio para tomarse una cervecita en la barra y acompañarla de un "pincho de tortilla" en copa y con cuchara, en la barra.

miércoles, 18 de julio de 2012

La capilla de la Bolsa. Lujo económico

La Capilla de la bolsa es un restaurante lujoso con precios que no son para nada desorbitados, quizá podría entrar en un blog del tipo Chic and Cheap. El sitio es de lo más bonito que te puedes encontrar en Madrid, realmente elegante y como tal allí nos fuimos para celebrear "los 30" de nuestra amiga Rebe. El edificio en el que se encuentra el restaurante fue en la Edad Media la Ermita de Santa Cruz (cuenta la leyenda que era una iglesia templaria). Años después aquí estuvo la primera Bolsa de Madrid. La arquitectura del lugar se ha mantenido, dejando la bóveda de la capilla y las columnas originales.

Antiguamente el restaurante se llamaba Santa Cruz y, a mi gusto, era de los mejores de Madrid. Hace unos años cambió, la comida perdió algún punto de calidad, aunque también se produjo una bajada de precios. Actualmente la iluminación se ha modernizado, quizá abusando del uso de neones pero eso si, mantiene la comodidad y amplitud de las mesas, la elegancia y tranquilidad general, un excelente servicio y algo que siempre le ha dado encanto: música en directo. En la parte elevada del salón principal un pianista toca música clásica, a veces turnándose con un violocentista.

Dentro de las modernidades se ha incluido el concepto menú, que fue por el que nos decantamos:
- Melón con lomo de ibérico confitado a baja temperatura, caviar de arenque, emulsión de comino y azafrán y picada de aceitunas negras
- Verduritas fritas: alcachofas y habitas con praliné de romesco
- La vieira con mini ensalada de trigueros, jamón y vinagreta de frutos secos
- Arroz cremoso con almejas
- Atún con salsa de pimiento verde y crema de huevo frito
- Taco de añojo al Grand Marnier con confitura de naranja zajarí y falso arroz de patata
- Pasión por el chocolate: chocolate blanco y negro (Opal y Ecuador) con galleta de almendra

El menú tenía altibajos, algunos platos estaban bien pero otros, como la carne, eran para directamente tirarlos a la basura. De todas formas, al ser un menú amplio se compensaba y ningún comensal se quedó con hambre. Con los cafés nos sirvieron un licor con tejas y nueces fritas.

También tiene una variada carta de vinos internacionales lo que también se agradece, siempre es bueno salir de los tipicos Rioja, Riberas y otras denominaciones españolas. Queríamos ir a blancos y la carta nos ofrecía vinos italianos, australianos, neozelandeses, etc. todos por menos de 40€; nos decantamos por un Pinot Argentino de 22€.

Al final, el vino y los menús, para 4, salieron por 220€. Como véis un gran precio para un restaurante como el que es. Si váis, pedid que os sienten en el salón principal. No esperéis una comida maravillosa (sí más que aceptable) pero disfrutad del entorno, de la comodidad de las mesas, de la música y del trato.

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