miércoles, 13 de septiembre de 2017

Comer en Puerto Sagunto IV

Como casi todos los años siempre pasamos unos días en "El Puerto" y como cada año siempre destacamos que su gastronomía no está nada mal. Un pueblo que en unos años pasó de tener solo "Bocaterías" a una amplia variedad de locales. Os contamos las novedades de este año y aprovechamos para retocar la entrada de nuestros favoritos para comer en Puerto de Sagunto:

Entre las novedades:
- La Mar Salá: primera novedad de la temporada. En plena Avenida de Mediterráneo está este nuevo restaurante, grande y cómodo. Con una decoración dedicada al mar y una carta de cocina mediterránea, corta pero compensada. Con buenas propuestas en entrantes, pescados y carnes, un apartado para ensaladas y hamburguesas de carne, lentejas o pollo. Nosotros probamos un pata de pulpo bien preparada, una picanha (corte brasileño de carne de vaca) que estaba algo duro y unas bravas con ali-oli verde y salsa romescu que realmente merecieron la pena, no eran unas bravas al uso pero tanto en la fritura como en la salsa nos encantó. Todo con una coke, una botella de blanco Noia (15,10€) y de postre un café bombón y una "Isla de Mango, Queso y Fresas" (en los postres es donde más cojea la carta) salió por 55 euros



- La Parsimonia: en la calle Isla de la Toja, la calle de los bares, ha abierto este nuevo local dedicado a la comida de mercado, en modo slow-food y en plan tranquilo. Y eso es lo que intentan transmitir con una decoración en tonos pastel, como de casa de hippies californianos y con un servicio muy agradable y sonriente. Lo mejor de la decoración es la pequeña barra donde preparan embutidos y las latas. Y es que uno de los fuertes de la carta son las latas y conservas, también ofrecen embutidos y una gran variedad de quesos. Otras opciones son hummus, taboulé y algo, poco, de cocina. Una carta muy original para lo que se ve en la zona. Nuestra comanda se compuso de sardina ahumada, anchoa, cono de crema cantábrica, bravas tres salsas, hummus, jamón ibérico. Con un agua, 4 vinos blancos y un café: 51,20€. Al poder pedir latas, tapas o algún pincho por unidad el precio final es muy ajustado y permite pedir mucha variedad, como hicimos.




- Singular & Co: no es realmente nuevo, ya se había estrenado la temporada pasada pero no habíamos podido probarlo hasta este año. Tiene opciones muy diversas en la carta como nachos, croquetas, ensaladas, costillas, fish&chips o detallitos como el potito de huevo trufado. Pero la especialidad del lugar es la hamburguesa, de 7 tipos y de unos 220 gramos el precio ronda los 10 euros, a excepción de "La Bestia Parda" de un kilo. Nosotros pudimos degustar 4 tipos distintos, y son realmente buenas. Por ponerle un fallo se lo pondríamos al pan, tipo bollo y demasiado dulce. Quitando eso son las mejores hamburguesas del Puerto. Además catamos el guacamole, el huevo trufado, las croquetas de pollo, la pizza y de postre las fondues de chocolate y fruta. Todo con 3 Coca-Colas, 3 aguas, una cerveza y dos cafés fueron 96€. Singular es un local que recomendamos visitar, sobretodo ahora que uno de nuestro favoritos y que compartía calle (Picaflor) ha cerrado.




Paellas: Y en nuestro tradicional apartado de paellas esta año dos menciones. Una para Alfonso, uno de los más famosos del lugar por su veterania y su ubicación. Últimamente nos venía fallando y este año que volvimos, nos tomamos una paella que estaba de vicio. Una valenciana para 5 de la que comimos 6, con bebidas y unas tellinas salió por algo menos de 100€

El otro sitio que hemos probado no estaba en el Puerto, sino en Canet d´en Berenguer, una población colindante. El local elegido fue Sabor de Mar, un sitio que parece más pensado para el turista que para el cliente habitual. El servicio es desganado y tuvieron un feo detalle ya que un comensal se cayó de la cita y llamamos para avisar a las 11 de la mañana, negándose a bajar el número de raciones con la excusa de que estaba marcado. Al final la paella estaba realmente buena pero algo más caro que en otros restaurantes de la zona (para 6 personas la paella son unos 80€)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Atlántico Casa de Comidas by Pepe Solla

Desde hace algo más de un año se pueden degustar los platos de Pepe Solla en Madrid, de la mano de su "Atlántico". Está el restaurante, Atlántico Casa de Comidas en la calle Velázquez y hay dos locales más, "Atlántico Casa de Petiscos", más informales, en Menéndez Pelayo y otro en Plaza Porta de la Mar en Valencia.

Reservamos para cenar en Madrid en el mes de Agosto, en horario casi infantil (a las 20:30) y el local estaba vacío.

La decoración, marinera y cuidada, acorde a la temática y los platos que se servirán. Tal vez por la hora, el servicio correcto aunque un poco desordenado, con demasiado tiempo de espera para pedir, o el pan (gallego, fantástico) que llegó una vez terminado el primer entrante.

La carta es tiene como base el producto gallego, con toques exóticos, no siempre del todo acertados. Pedimos:

- Bonito en agridulce de pimentón y algas: El pimentón era picante, y escondía en exceso el sabor del bonito.

- Pulpo a la llama con curry verde: Regular. A mi parecer, un producto como el pulpo admite pocas variaciones sobre lo tradicional

- Ración de empanada del día: Tradicional, aquí sí, y muy buena. Por ponerle un pero, tal vez podrían servirla un poco templada.

- Bacalao con pakchoy, papada y caldo de jamón ibérico: La combinación del caldo de jamón con pescado ya la habíamos probado en alguna ocasión. Combina bien.

- Pechuga de galo celta, garbanzos y aguacate: Nos advirtieron anteriormente de que la pechuga venía poco hecha, por estar marinada, pero a nuestro parecer, estaba en su punto.

Para rematar, para mi gusto, el mejor plato: "Me pierde el chocolate". Acertadísimo nombre para un postre abundante que agrupaba chocolate en todas sus variantes y texturas. Fabuloso.

Éramos dos con un niño y aunque parezcan muchos platos, las raciones eran pequeñas y no sobró nada. Al final, una cuenta no barata (96 €) por una comida con sabores peculiares.

sábado, 19 de agosto de 2017

Dónde comer arroz en Dénia

Ya os hemos contado en otra entrada que Dénia es una ciudad que sorprende por su gastronomía. Tiene muchos locales, de mucha calidad, donde degustar los productos de la zona (si pinchas aquí te contamos unos cuantos ;) y hasta un Tres Estrella Michelín: Quique Dacosta. Además, como buena ciudad de Levante, destaca por sus arroces. Por toda la costa, desde la ciudad hasta el final de la carretera de las Marinas, te encontrarás restaurantes donde, a pesar de que algunos son simples chiringuitos, los preparan de maravilla. En nuestra cata siempre pedimos lo mismo: Arroz a banda... y aquí te decimos cuales son, para nosotros, los mejores arroces de Dénia. Hay que decir que no hemos podido probar alguno de los más famosos como Casa Federico (en la propia ciudad) o el Estanyo pero si que hemos recorrido varios de la costa. Vamos con los buenos:

Almar: Un chiringuito en la playa de los Deveses, cerca de la zona del Autocine, con buenas vistas a una pequeña playa. Habíamos reservado con tiempo, desde Madrid, y en la reserva nos dijeron que no hacía falta elegir el arroz, que lo dijéramos al llegar. Pues bien, llegamos y "oh, mierda" no pueden hacernos arroz porque no habíamos avisado. Al final el camarero, vino y nos dijo que había un a banda marcado para las 3 que nos podían preparar. Era para 2 y nosotros 4 pero les dijimos que si... y mereció la pena. De buen sabor y textura. La ración de arroz estaba bien de tamaño, dio para los 4. Y de precio un poco por encima de la media tanto la ración de arroz (13,60€) como el local en si. Para amenizar la espera tomamos unas tellinas (12€) y una sepia (13€), esto junto con dos cokes, un agua, un postre y un café llevó la cuenta hasta los 72,60€

Tresmal: en la Carretera les Marines Racons a Dénia, junto a la playa de La Almadrava. Un local que es un poco chiringuito su terraza y más restaurante en su interior. Aquí hemos probado uno de los mejores arroces A banda de Dénia. Lo puedes pedir por como un menú (que fue lo que hicimos). Por 25 euros, tienes unas clotxinas a la marinera (mejillones), calamares, ensalada y el arroz, con los postres y las bebidas incluidas.

La Casa de l'arrós: El mejor a banda de todos los probados, con diferencia. Mejor que los dos anteriores y le da mil vueltas a los dos siguientes. Según se muestra en varios trofeos colgados por el local han ganado varios premios en arroces, en a banda y en postres y, aunque todos los trofeos parecían antiguos, sigue manteniendo el nivel. Además tiene unas vistas preciosas a la playa de los Bovetes. Aquí tienes opciones de menú desde 19,60€ el más barato con arroz o fideua y unos entrantes de moralla y mejillones con postre a los 28,40€ si el entrante es gamba de Denia. Nosotros nos decantamos por no pedir menú ya que queríamos tomar las famosas gambas y que fueses de calidad... y debían serlo porque pedimos media docena y salió el plato por 42€. Estaban de vicio, eso si. Y luego vino el plato principal, el mejor arroz a banda de Denia. Con la misma preparación que en todos los locales pero con un poco de ñora y el arroz en su punto justo. La ración de arroz a 12,20€ y la cuenta total con las gambas, un postre, un café, dos cokes y el agua: 102,50€

Y los peores:

Restaurante Noguera, está Punta l'Estanyo, sobre el kilómentro 6 la carretera de Las Marinas. Lo elegimos por su terraza, con vistas a la Bahía. Como entrantes probamos unas cocas, descubriendo una buenísima: cebolla con guisantes. También probamos las tellinas, las hacen sin nada, solo sal y aceite, soberbias. El arroz estaba decente pero no sobresalía, algo durete y un poco soso de sabor, no se arreglaba ni con ali-oli. Con media botella de verdejo, refrescos, agua, café y una tarta de huesitos (obleas y capas de chocolate....uhmmm) salimos por 62,20€

Casa Ramón, más lejos aún, justo donde acaba la carretera de las Marinas. Este local es más chiringuito y menos elegantes que todos los anteriores, además está pegado a la carretera por lo que ni siquiera tiene vistas al mar. El arroz estaba algo mejor, pero sin llegar a deleitarnos. Eso si es más barato, unas tellinas, un arroz a banda para 3, con bebidas, un par de postres y café no llegó a 50 euros (9,5€ la ración de arroz por persona). A no ser que tengas el apartamento por la zona no merece la pena ir hasta allí a comer.

... y seguro que nos faltan mil sitios. ¿Conoces alguno que quieras recomendarnos? usa los comentarios y cuéntanos tus favoritos!

miércoles, 26 de julio de 2017

Hamburguesa XXXV: Five Guys, las burguers favoritas de Obama

Hace unos años Barack Obama pasó por un local de esta cadena. El vídeo del momento se volvió viral y desde entonces las burgers de Five Guys son consideradas las favoritas del expresidente. Yo, a decir verdad, no he encontrado información de si lo dijo realmente o no pero lo que está claro es que el marketing estaba servido.

Y es que Five Guys es principalmente eso, marketing. Buenas burgers (pero sin pasarse) y mucho marketing han logrado que esta cadena, nacida en 1.986, desembarque en España bajo el eslogan de "la favoritas de Obama" y con grandes colas durante meses en su primer local de la Gran Via de Madrid. Ahora, aprovechando la apertura de su segundo local en España, en Parquesur, hemos podido probarlo sin colas.

Lo primero a decir para que nadie se lleve a engaño es que es un local de comida rápida. No hay camareros ni nadie que te atienda. Vas a una cola, pides, vas a otra y recoges. Lo que no es de comida rápida son los precios, algo más caros. La diferencia se nota en la calidad de la carne pero en poco más. Su oferta tiene perritos, batidos (sus famosos Milkshakes a 5,75€) y las hamburguesas de las que dice que hay 250.000 combinaciones.... yo no se si salen tantas pero el funcionamiento es este: pides hamburguesa pequeña o grande que en realidad tienen el mismo tamaño pero la grande tiene dos trozos de carne, le añades beicon o queso al gusto pagando ese añadido y luego le pones uno (o todos) de los 15 toppings gratuitos: lechuga, tomate, cebolla, ketchup, mostaza, mayonesa, pepinillos, cebolla plancha, champiñones plancha, jalapeños, pimiento verde, relish, salsa steak, barbacoa o salsa picante. La hamburguesa pequeña sin queso ni bacon cuesta 5,75€ y la grande con bacon y queso 9,75€.

Esta última, pero en su versión pequeña (7,75€), fue la opción elegida. Una buena hamburguesa pero que no llega a la categoría de gourmet, con bastante calidad en la carne de vaca irlandesa, un queso muy bien fundido y un pan aceptable. Fallaba el bacon, duro como un piedra, hubo trozos que no pudimos comer.

La otra decepción fueron las patatas, también tienen su fama. De hecho en las cajas tienen un cartel que indica de donde están traídas. Las mías venían de Holanda porque resulta que tienen que ser de algún sitio por encima del paralelo 42 ¿por qué? Pues según explican "hace más frío y las noches más largas, de forma que el tubérculo crece de una manera más lenta y esto hace que la carne sea más densa. Facilita el cortado y le da más textura a las patatas para freir, en tres fases, en aceite de cacahuete”... venga ese postureo para unas patatas estilo americano, es decir, con algo de piel y mucha sal. También son caras, el bote pequeño son 3 euros y cabe tan poco que cuando te dan la bolsa de papel con todo le echan un puñado más.

Las bebidas, si vas a refrescos solo hay un tamaño, a 3€ y en formato refill donde tu mismo te sirves en unas máquinas de la NASA con muchísima variedad. Por ejemplo en Coca-Cola puedes encontrar de Vainilla o de cereza.

El resto del postureo es decoración, cacahuetes por doquier para que te sirvas a modo barra libre de unos sacos gigantes y música alta, muy buena selección... pero altísima. En resumen buenas hamburguesas pero para tampoco para tanto.... Barack, tendrás un Nobel de la Paz pero tienes que leer más nuestro blog y guiarte con nuestro ranking de hamburguesas en Madrid.

lunes, 10 de julio de 2017

La Parrilla del Embarcadero

A ver, como lo explicamos para no resultar muy bruscos. Si vas a la Casa de Campo y quieres comer cerca del Lago y te da lo mismo la calidad este sitio sirve. Si vas a la Casa de Campo y quieres comer bien, búscate otro local... aunque quizá tengas que alejarte del Lago... Porque al final, en los alrededores del Lago de la Casa de Campo, los típicos kioskos y restaurantes de la zona han ido evolucionando hacía lo mismo: el mismo tipo de servicio con personal curtido pero algo sobrado y chulesco, la misma carta prácticamente calcada unos de otros y los mismos precios, algo subiditos.

El primer local de esta zona que probamos fue el Urogallo y en esa ocasión nos pareció una buena opción dada la calidad de algunas preparaciones pero en La Parrilla la calidad baja un punto y el ser más de lo mismo nos dejó decepcionados. Aquí hay un toque más hacia lo Argentino con Entraña, vacio o empanadilla criolla pero aquí acaba toda novedad el resto de la carta son ensaladas, croquetas, revuelto y las carnes a la piedra.

Entre lo que probamos:
- Croquetas "a la fritanga"... no triunfaron ni entre lo más pequeños (10€)

- Ensalada Embarcadero. Ensalada con huevo, atún, maíz y un par de espárragos. El recurso más socorrido de todo chiringuito que se precie para poder cobrar más de 10 euros por una ensalada.

- Verduras plancha... esto que se ve en la foto, tal cual y por 11 eurines.

- Revuelto de morcilla... sin ser una maravilla si fue un de los mejores platos de la comanda

- Lomo alto... tenía mejor pinta que calidad. Pedimos dos raciones y nos trajeron una de lomo fileteado y otra de chuletón ambas para hacerte tu mismo a la piedra. En ninguno de los dos casos la carne merecía mucho la pena, dura y poco curada (37 euros cada plato)

De poste solo pedimos unas filloas (7€) y un par de cafés (2€). Otros precios: Refrescos 3€, cerveza a 3,4€ y agua a 3,8€. El total de la cuenta, para 5 adultos y 2 niños fue de 165 euros.

Lo mejor del sitio son las vistas y que, en principio, para comer con niños está bien (aunque luego a los camareros no les haga mucha gracias tenerles) ya que está en plena Casa de Campo y junto al Lago por lo que la excursión merece la pena aunque la comida no.

El local tiene página web http://laparrilladelembarcadero.es/ y allí podéis ver su oferta de carta y menús, pero no la uséis para reservar, la mitad de las veces no funciona y si lo lográis no recibiréis nunca confirmación de la reserva.

martes, 4 de julio de 2017

Girona de tapeo

Nuestro paso de tapas por Gerona fue breve. El objetivo de nuestro viaje era una comida, de sábado, en El Celler de Can Roca por lo que el vermú de ese día nos lo saltamos. No queríamos comer nada de nada antes de ir al local de los Roca. Los trenes tampoco ayudaron a tener mucho tiempo, el domingo nos íbamos pronto por la mañana y el viernes llegamos casi a las 11 de la noche lo que en Girona es un problema porque hay muchos bares que cierran a medianoche.

El tema de los horarios, lo pronto que cierra todo, junto con el precio de algunos locales son dos de los fallos de una ciudad que, por otro lado, es preciosa y bien merece la pena una escapada para ver la zona antigua, el barrio judío, los baños árabes o las casas de Oñar. Para el tapeo hay, principalmente, dos zonas, una por la Rambla y adyacentes, Mercaders y Plaza la del Vi, y la otra en la Plaça de la Independencia. Donde más nos clavaron fue en la primera zona donde una copa de cava, y no muy bueno, puede llegar a costar 4 euros. También es difícil tapear como tal, es decir, el rollo de llegar a una barra, pedir una ronda y al siguiente bar, no se estila mucho. El estilo es más de cenar, de sentado y de ir a un solo sitio, aunque en muchos de ellos haya pinchos y las cartas y la comida son muy apetecibles.

Zona Ramblas:
- Artusi: mala suerte, las 11 de la noche, Cenicienta ya se ha ido y parece que el cocinero también. Solo se pueden tomar pinchos de los que han sobrado del servicio del día y la pinta no era nada buena. Pedimos un agua para matar la sed y dos cavas (Rigol) que nos tomamos corriendo para poder ir a buscar algo abierto mientras los camareros recogían la terraza... no sea que vengan clientes. Las tres bebidas por 8€
- Mon Oncle: Era de los que más llenos estaban por la zona y viendo que peligraba el comer algo decidimos meternos aquí. Además tenía una zonita de barra donde nos atendieron de una forma exquisita. Nos salió caro pero porque no nos privamos y quisimos probar unas gambas de la zona. También pedimos una tabla de embutidos pensando en que serían de cercanía: fuets y butifarras... nada más lejos de la realidad, jamón de pato, salchichón, lomo malo en un plato nada destacable y donde lo mejor era el pa amb tomàquet. Todo, con dos cavas, por 31 euros.
 

- Plaça del Vi, en la plaza del mismo nombre. Medianoche y aún con ganas de tomar algo más pero todo iba cerrando y nos quedaban pocas opciones cuando vimos este local. Lleno, la terraza con gente, dentro mesas altas a las que aún sacaban comandas. Este es el sitio, pensamos. Entramos, pedimos dos cavas y una de anchoas... oh, malas noticias, el camarero nos dice que no se puede pedir nada de comer. Nos quedamos con los dos cavas y una cuenta de 8 euros por ellos.

Plaça de la Independencia: la visitamos el segundo día, con el estómago aún lleno tras la comida en Can Roca pero aún así no queríamos desaprovechar la última noche:
- Koning: habíamos leído que era uno de los locales más famosos de la ciudad. Es una cervecería, con carta semi low cost y con varias sucursales. Es famosa por sus bravas y había cola para sentarse en mesa pero nadie para la barra así que allí nos sentamos a probarlas. Tenían una salsa especial, demasiado untuosa y que no nos gustó demasiado.

- Xiringuito: seguíamos con antojo de anchoas desde el día anterior así que paramos aquí, nos tomamos unas anchoas (9,9€) con pan con tomate, un agua y dos cavas (2,8€ cada uno). Es un sitio normal, como muchos de los que hay en la plaza.

Acabamos la visita volviendo a la zona del día anterior para visitar el Vadevins, otro local recomendado y, para mi, el mejor del viaje. Un verdadero bar de tapeo, donde puedes pedir la tapa por unidades con una copa de vino, caña o cava y donde los precios son asequibles. Los cavas a dos euros y las tapas a uno. Pedimos una croqueta y un par de cavas. A las 23:40 quisimos un cava más: - "cerramos en 20 minutos ¿os dará tiempo?" fue la pregunta del camarero" - "Nos sobran 19" fue nuestra respuesta.

Y con este cava acabó nuestra breve visita a la ciudad preciosa, con buenos y abundantes bares pero a la que le falta algo de pegada en el tapeo. Quisimos despedirnos de la ciudad pasando por Rocambolesc, la heladería de Jordi Roca y que ya habíamos probado en el Madrid (Corte Inglés de Ayala) donde disfrutamos de nuevo de las genialidades de este tío en un delicioso helado de cereza con lima y la famosa RocaTocha su helado con más narices hecho de fresa y rosas.

lunes, 26 de junio de 2017

Casa Perico: Comida casera y familiar

No todo es cocina moderna, michelín o molecular. También somos grandes amantes de la comida casera como la de Casa Zaca, sobretodo si el entorno es familiar y te hace sentir a ti como una parte más de la familia. Y dentro de este tipo de locales, unos de nuestros favoritos es Casa Perico.

En plena calle Ballesta, la antigua zona de prostitución y que ahora ha cambiado y se denomina Tribal está este restaurante que tiene 75 años de vida pero que sigue con el mismo planteamiento que cuando empezó: casa de cuchara. Lunes cocido, martes judías blancas, miércoles lentejas, jueves judías pintas con arroz y viernes potaje son los platos del día que acompañan una carta clásica de platos madrileños que nos han servido con mucho cariño en las dos ocasiones en las que hemos estado.

La primera visita fue un descubrimiento por casualidad. Al ver su barra, con vermú y una tapas de lujo decidimos quedarnos a comer y salimos encantados por lo que hemos vuelto una segunda vez a disfrutar de más platos de lo más clásico

- Croquetas: cómo no vamos a pedirlas. Suaves y cremosas. No al punto de las asturianas pero muy dignas.
- Ensaladilla de Moscú: muy buena. Es una de las tapas que no te puedes perder del local.

- Alcachofas: Fuera de carta. Nosotros no somos muy de este plato. Pero nos lo vendieron tan bien y a nuestros acompañantes les encantaban así que las pedimos y fueron un gran acierto.
La ración era más grande pero el ansia de nuestros acompañantes fue más rápida que nuestra cámara

- Media de callos: no podían faltar, en pleno centro de la capital no íbamos a irnos sin comer unos callos típicos.

- Calamar a la brasa. Preparado como la sepia. No es un plato muy madrileño pero estaba rico y tierno.

- Ración tapilla cebo. Una carne troceada que estaba de lujo. En esta visita no comimos carnaza pero en la primera si catamos el chuletón y fue soberbio.

Los postres, también exquisitos:
- Coulant de chocolate
- Arroz con leche
- Piña

Toda la comanda, para 6 comensales, con un botella de cava Adernats (15,1€) , de precio y calidad media, 2 aguas y 3 cafés fue poco más de 100€. Buena relación calidad precio, a menos de 20 euros PAX, en una "casa" donde se come y te tratan como si fuese la tuya.

Poco glamour pero muy castizo. Da gusto!

lunes, 19 de junio de 2017

Y por fin... El Celler de Can Roca!!!!!

1 de Mayo de 2016: 00:00 h: Los que suscriben, ingenuos de nosotros, intentamos reservar en la web de Can Roca (http://cellercanroca.com/) desde el móvil. Rápido, ¿qué día? ¿comida o cena? a ver el número de tarjeta... 00:05 h: Game over. Las reservas para abril de 2017 ya están completas. Habrá que esperar.

1 de Junio de 2016: 00:00 h: Segundo intento. Mismos titubeos, mismas dudas y otra vez fracasamos.

1 de Julio de 2016: 00:00 h: Tercer intento. Esta vez nos lo preparamos antes. Descartamos los fines de semana que sabemos que no podremos y decidimos ni hablarnos mientras vayamos avanzando. Un ordenador, una tablet y dos móviles desde los que entramos a la web de reservas y... finalmente, lo conseguimos! Teníamos mesa para el 3 de junio de 2017. Larga espera...

Parecía que no llegaría nunca, pero por fin, llegó. Tras un paseo matinal por la bonita ciudad de Girona (si tenéis oportunidad de ir, no dejéis de visitarla), fuimos caminando hasta El Celler de Can Roca. Está lejos del centro, a desmano, pero con las ganas que teníamos de llegar, nos parecía la mejor opción. Finalmente llegamos, deshidratados y tomamos asiento en uno de los sofás de la terraza. Nos ofrecieron tomar algo en la terraza o pasar a la mesa. Despistados nosotros, pedimos pasar y tarde, demasiado tarde, nos dimos cuenta de que Joan Roca estaba en la terraza, recibiendo y dando conversación a los grupos según iban llegando. Nos quedamos sin conversación con él. Snif...

Lo primero que nos llamó la atención fue la amplitud del local. Muchas más mesas de lo que pensábamos inicialmente. Desde donde estábamos se veían al menos 14 mesas y, como mínimo, otros dos reservados amplios. Nos acompañan a la mesa y nos sirven una copa de cava de la casa, sin pedirlo. Detalle muy majo y poco habitual en este tipo de locales.

Nos traen la carta. A elegir dos menús: el Menú de los Clásicos, que consta de 7 platos y por 180 € y el Menú Festival, de 14 platos por 205 €. En los dos menús dan la opción de maridaje. Por 55 € adicionales en el menú corto y por 90 € en el menú largo. Elegimos el menú festival, ya que íbamos solos, con tiempo y dispuestos a probar el máximo posible y no optamos por el maridaje aunque por lo que pudimos comprobar en el estado del resto de comensales al finalizar la comida (eses de camino al baño y alguno dormitando en los sofás), era la opción más elegida. Solicitamos pues la carta de vinos... ¡y en un carro nos la trajeron! Tres libros en A3, con un peso considerable cada uno. Los precios de los cavas eran más que asequibles. Desde 22 € ya encontrabas marcas de lo más decente.

Y empieza la comida, que al final es a lo que hemos venido... Los entrantes. A mi parecer, junto con los postres, lo mejor del menú. Los postres ganaron en sabor pero los entrantes nos adentraron en el mundo Can Roca con una magnífica puesta en escena:

- Comerse el mundo: 5 bocados de distintos países presentados bajo un farolillo de fiesta, que nos adentra en lo que nos espera. Los países seleccionados eran Tailandia (pollo con salsa thai, ciltantro, coco, curry rojo y lima), Japón (una especie de croqueta de crema de miso), Turquía (guiso de cordero, yogur, pepino, cebollino y menta), Perú (ceviche) y Corea (pan frito con panco y panceta con salsa de soja, kimchi y aceite de sésamo). Bocados muy sabrosos y muy bien traídos.


- Memoria de un bar en las afueras de Girona: Emoción al límite. Este plato incluye hasta un pequeño escenario donde se representan a los hermanos Roca y lo que estarían haciendo a principios de los 80 en el Restaurante Can Roca (el original, el de su madre). De nuevo bocados sorprendentes, de calamares a la romana, riñones al Jerez, bombón de Campari y pomelo (a mi gusto, prescindible), parfait de pichón y canelón de Montse.

- Estrella de mar (cremoso de marisco con polvo de gamba) y coral (mejillón con escabeche y aire de Albariño). Muy buenos y muy bonitos los dos. Junto a estos, deberían habernos traído una navaja al pesto, pero por alguna razón tenían anotado que "la señora" (o sea, yo) no comía navaja, así que nos quedamos con unas texturas de piñones que ni fú ni fá .


- Helado de oliva verde: Viene acompañado de un olivo completo, del que cuelgan un par de "olivas" por comensal. Impresionante de nuevo la puesta en escena.

- Bombón de perrechicos y brioche de trufa: Una presentación muy original para ser unas setas

Nos adentramos por fin con los platos:

- Espárragos blancos con botarga y sauco con demiglace de verduras y puré de coliflor: Mucho nombre, para unas puntas de espárrago con helado de ídem. Entendimos entonces el por qué de la existencia del helado de espárragos (incomible como postre) en Rocambolesc. Yo no soy muy de espárragos y aún así, me acabé el plato.

- Timbal de manzana y foie con aceite de vainilla. Es uno de los platos clásicos de El Celler. Nos lo pusieron en sustitución de otro que contenía queso. Buena combinación de sabores.

- Ostra con salsa de hinojo, ajo negro, manzana, algas, champiñón, destilado de tierra y anémonas: Es una ostra laminada y cada lámina, con un aderezo diferente.

- Cigala con artemisa, aceite de vainilla y mantequilla tostada: fantástica materia prima con sabores ligeros

- Caballa con tempeh de judías del ganxet de una semana, dos semanas y cuatro semanas. Pasó tan desapercibido, que ni foto le hicimos...

- Gamba marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza, patas crujientes, velouté de altas y pan de fitoplacton: Fabuloso. Gamba tiernísima con sabor a mar puro. Genial y sorprendente el detalle de las patas crujientes.

- Sepia con lías de sake y salsa de arroz negro: no me convenció en absoluto. Ni la textura de la sepia ni el exceso de salsa de arroz negro.

- Rodaballo con verduras fermentadas en salmuera: Cocción en su punto de un pescado magnífico pero tampoco pasará a la historia.

- Cochinillo ibérico con ensalada de papaya verde, pomelo thai, manzana, coriandro, chile, lima y anacardo, puré de tamarindo y shisho. Un platazo aunque habría sido redondo si la cantidad hubiera sido ligeramente superior. Apenas un bocado de cochinillo crujiente que dejaba con ganas de más

- Consomé de cordero al horno de leña con tostada de lengua, vinagreta, corteza de cordero con sesos y tripa: Cordero, cordero y más cordero con intensísimo sabor a cordero. No apto para todos los paladares

- Civet de pichón con su parfait: Un plato precioso, con carne muy buena y exquisitamente preparada

Y los postres. A mi parecer, lo mejor del menú:

- Bosque lluvioso: agua destilada de tierra, galleta de algarroba, polvo de abeto, helado de pimpinela, ajenjo, hinojo y abeto y granizado de abeto: Plato complicado. Lo entendimos como un plato de intervalo entre salados y dulces. El conjunto tenía su toque curioso, pero si por algún casual cogías solo el agua destilada de tierra, era como beberte el agua sobrante de regar el potos de tu casa.

- Cromatismo naranja: EL PLATO. Por su belleza, su perfección y su fantástica combinación de sabores, fue EL PLATO del día. Hubiera deseado que no hubiera terminado nunca. Elaborado con materias primas de color naranja, incluídas zanahorias y calabaza, hacían un plato redondo (y no solo por su forma de perla)

- Caja de habanos: chocolate con leche, vainilla, ciruelas pasas, hoja de tabaco y cacao. Chocolate, como debe de ser. Esperábamos el tradicional puro que hizo famoso a Jordi Roca. No era, pero su chocolate y combinaciones remataron una estupenda comida.

Pero no, aún no era el remate. Faltaba el carro de postres, del que nos sirvieron hasta 12 petit fours por comensal. No quedó ni uno y ninguno desmerecía al anterior. ¡Qué gran remate!


En resumen: todos los platos son de altísima calidad, espectaculares y riquísimos. El servicio en nuestro caso tuvo altibajos, fallando en varias ocasiones en el servicio del vino y en las explicaciones de los platos. Salimos muy contentos pero nos falló algo que no sabríamos definir. Probablemente, no hayamos sido capaces de identificar el motivo por el cual está entre los tres mejores restaurantes del mundo. De hecho, en base a nuestra experiencia, iría por delante Arzak o Quique Dacosta
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