martes, 30 de enero de 2018

Saint James Ortega y Gasset: arroces de muy buena calidad

¿Y con ese nombre es un sitio de arroces? eso pensé yo, hace unos años, cuando oí hablar de estos restaurantes. Pues si, y no solo eso, los locales del grupo St.James son un clásico de Madrid desde que abrieron su primer local, allá por los 70, en la calle Juan Bravo. De aquella la especialidad era el servicio distinguido y el arroz a banda. Ahora el grupo se ha ampliado con cuatro locales más en Rosario Pino, Casa Quemada, Manuel Pombo Angulo y Ortega y Gasset. La carta de arroces también ha ido creciendo hasta las 14 variedades que van desde arroces secos como paella, alicantino o negro hasta los melosos, de boletus y foie, o caldosos.

El servicio sigue siendo como en aquella época, profesional, clásico y distinguido. El trato al cliente es impecable. Los salones, sin ser sobrios tienen una decoración elegante. No parece, los mires por donde lo mires, un sitio de arroces. Además de estos, en su carta, se puede encontrar entrantes bastante variados como croquetas, chipirones, berenjenas, pulpo, wok, tartar de atún o provolone. Además de ensaladas, fideua y si no te apetecen arroces: merluza, lubina, solomillo, hamburguesa, pato y hasta pasta y callos. Vamos que hay de todo.

Nosotros íbamos a lo que íbamos y como queríamos probar los arroces encargamos de dos tipos. Antes de eso y para abrir boca pedimos:
- Alcachofas: fuera de carta pero nos las recomendaron tanto que decidimos pedirlas. Fueron exquisitas. Reconozco que era un plato que antes no me hacía mucha gracia y que, a día de hoy, si son buenas y bien hechas me encanta

- Clóchinas: un mejillón pequeño, típico de levante y que por tamaño y textura suele estar mejor que el mejillón normal. Como en Madrid no es fácil encontrarlo no nos lo pensamos y lo pedimos. No nos equivocamos.

- Arroz a banda: aún mantienen la costumbre de servir los pescados a parte, algo que se está perdiendo. El pescado venía con patatas y salsa de tomate, y no merecía la pena demasiado. Lo que si era un lujo y no sobró ni un grano fue del arroz. Con la preparación perfecta, grano suelto, sin durezas y con mucho sabor.
 

- Paella: suelo ser muy escéptico con las paella fuera de Levante. Quitando las del Restaurante L'Albufera no hay mucha calidad por aquí. Sin embargo esta estaba de 10, con garrafón y caracoles. Os aseguro que estaba de rechupete... aunque la foto sea una chapuza!

Foto de las dos variedades. A cada cual mejor

Para los postres, un sorbete de fruta, una tarta de manzana finísima y un helado de chocolate con nueces.
 

Fue una gran comida, pedimos arroz a banda para dos y paella para tres. Y aunque las raciones son algo pequeñas nos dio para comer cuatro adultos y dos niños. El único pero del local es el precio, es desorbitado. La ración de a banda cuesta 23,5 euros y la de paella 24€. Una auténtica exageración. La cuenta con lo indicado más pan/aperitivo (2,5€ por persona), dos de agua, una copa de blanco y tres cafés casi llegó a los 200 euros. El truco es que en El Tenedor suelen ofrecer descuentos del 40% que dejan los precios en algo más lógico, en nuestro caso a 140€ que sale a 25/30€ PAX, algo más normal para un arroz. Así si merece la pena visitarles para probar alguno de los mejores arroces de Madrid.

sábado, 27 de enero de 2018

Restaurante Etxanobe Bilbao

En nuestra reciente escapada a Bilbao pasamos por Etxanobe ya que teníamos ganas de volver a un Michelín vasco; desde la visita a Arzak hace más de 6 años no íbamos a ninguno y nos apetecía. El plan inicial era ir a Nerua pero como no tenía opción de carta y solo se podía pedir menú lo descartamos ya que íbamos con los niños y las comidas con menú degustación a veces se hacen bastante largas.

Lo curioso es que ahora, menos de un mes después, nos hemos enterado que Etxanobe ha cambiado. Ha cambiado el concepto, separando el restaurante en dos ambientes, ha cambiado de ubicación y hasta de nombre. Por la localización, han dejado el Palacio de Euskalduna, donde llevaban 18 años, para irse al centro de Bilbao, a la calle Juan Ajuriaguerra 8. El restaurante ha cambiado y se ha dividido en dos: Atelier Etxanobe, donde disfrutar de un menú extenso de 11 platos y 3 postres por 110€ (150€ si se opta por un maridaje de 6 vinos), y la Despensa de Etxanobe donde se puede elegir entre carta o tres menús de unos 60€. La Despensa, en cuanto a carta y menús, es muy parecida a la que tenía el antiguo Etxanobe pero con los platos algo más baratos. Lo único que no ha cambiado ha sido su chef Fernando Canales Etxanobe que ostenta una Estrella Michelín.

Nuestra visita fue a la ubicación antigua así que no perderemos tiempo describiendo la sala. Nos chocó, eso si, el número tan alto de camareros y de jefes de sala, parecía todo como duplicado. Quizá se estaban preparando para la separación de ambientes actual. También nos chocó el frío recibimiento, no se si fue la hora (teníamos la reserva muy pronto) o el ir con niños, pero parecía que no nos querían atender, los camareros rehuían la mesa, unos iban trayendo botellas de agua a un mueble auxiliar, otros venían a llevárselos. Así hasta que una camarera se hizo cargo de la situación, vino a la mesa, le trajo un juguete a cada niño y empezamos a disfrutar. Porque la comida fue eso puro gozo.

Como nos decantamos por carta nos trajeron una tablet donde se podían ver los platos con sus fotos y escogimos:
- Croquetas, por los niños y porque las croquetas, en el norte, siempre están de vicio

- Txangurro de gamba blanca: un falso txangurro hecho con gamba que era exquisito

- Lasaña de anchoa y tomate: aunque ya lo habíamos probado casi igual en otro restaurante este plato también fue un éxito. Unos boquerones marinados sobre una base de sopa natural que era como un gazpacho, además, de los mejores que hemos probado nunca.

- Merluza rellena de Cigala y jugo de centollo. Estupenda materia prima aunque, en comparación con el resto, el plato más flojo.

- Chipirón asado. A pesar de su simpleza, divino.

- Canelón de pularda con foie, una maravilla de canelón. Sabores intensos en un plato sencillo.

- De postre pedimos un chocolate picante que consistía en una mousse de chocolate, con un ligero toque picante y pepitas doradas crujientes.

Y como estábamos en Navidad la comida terminó con unos petit fours que, en esta ocasión, eran turrones.

Todo, con tres copas de vino, dos de agua y un café, para dos adultos y dos niños, rondó los 200€. El servicio, a pesar de la frialdad inicial, decir que fue impecable, coordinado, amable y muy atento con nosotros y con los niños haciendo que fuera una comida de esas de las que sales encantado. Sobretodo con la calidad. Según ampliamos nuestra experiencia en restaurantes con Estrellas más notamos los altibajos de la guía, aquí desde luego acierta de pleno y sin embargo, hay restaurantes mucho peores y las mismas estrellas (sobretodo en Cataluña).

Viendo la nueva propuesta y la bajada de precios, Etxanobe, es una apuesta segura!

domingo, 21 de enero de 2018

Restaurantes Las Cambroneras en Madrid Rio

Tenemos muchas entradas atrasadas pero hemos decidido adelantar esta ¿el motivo? pues que este nuevo restaurante lleva pocas semanas abierto pero le auguramos tan poco futuro que si no nos damos prisa lo mismo cierran antes. Pinta a esos lugares que no les da tiempo ni a que caduquen los productos del congelador y ya tienen que apagar fogones.

Se encuentra situado junto a Madrid Rio, en la Glorieta de Pirámides, en un local que parece maldito. Se reformó y lo dejaron muy mono para montar "Gastrovillanos" una espectacular cocina que aún no sabemos por qué cerró para montar "Sandra Lounge Bar" que duró menos aún. Ahora está este "Las Cambroneras" que recibe su nombre del antiguo nombre del barrio en el que se ubica. Mantiene parte de la decoración de GastroVillanos pero ahora tiene algo que le da un toque frio, no se si son las sillas o la mesa que han dejado a la entrada como auxiliar pero no es acogedor.

Llevan poco. Hay que ser comprensivos con los errores de los locales que comienzan y recalcar los puntos buenos pero ¿qué hacer cuando todo es un desastre? solo se salva la simpatía y las ganas de la camarera, que le ponía mucha voluntad pero no llegaba a todo (y eso que solo eran 6 mesas). Al final de la comida, cuando ya apenas hacía falta llegaron los refuerzos... un camarero skinhead que no se enteraba de nada y con una camiseta de "Bienvenidos al infierno"... angelito, el local tiene que mejorar pero no es como para considerarlo el infierno.

Cuando llegamos no tenían la reserva pero tuvimos suerte y había mesas libres. Nos sentaron y nos ofrecieron la carta, había menús muy económicos (solo 9€) pero nos decantamos por carta para poder probar su cocina. La carta en si no está mal, tiene todos los platos de los locales modernillos: carrilleras, callos, croquetas y rabo de toro... hoy en día no eres un bar Gastro sino das rabo... La carta tiene un detalle en sus platos que nos encanta, de muchos de ellos hay medias raciones:

- Media de torreznos con pimientos de padrón. Una buena ración para ser media pero no nos gustó, resultó que no eran torreznos. Ni se le parecía, era un trozo de panceta adobada. Lo mejor del plato las patatas.

- Sepia con cebolla caramelizada. La sepia estaba bien cocinada y tierna. El problema era la cebolla, estaba tan fría que enfrió la sepia; además de ser algo aceitosa.

- Rabo de Toro: un platito (11€) de un rabo de no muy buena calidad y duro. Con otro enorme problema y es que estaba frío también. En los trozos grandes no es que se notara poco caliente sino que estaba mal descongelado

- El último plato de la comanda fue un secreto del que solo se salvaban las partes finas, el resto duro y chicloso. Si la sepia era aceitosa de aquí salía tanta grasa que se podía calafatear el Titanic y lo mismo te sobraba. Por si acaso no era todo un despropósito, a la patatas, que es lo mejor del bar, las regaron convenientemente en vinagre de Módena. Nooooooo por favor.

Los primero platos los comimos sobre la bandeja de servir porque no nos pusieron platos. Luego ya se dieron cuenta y nos pusieron uno, pero no nos lo cambiaron así que comimos el secreto en un plato manchado de la salsa del rabo de toro.

Visto lo visto decidimos huir de ahí sin pedir postre, solo con un café. Los platos no son caros y es un restaurante más o menos económico, de un precio medio de 25€ pax. Nuestro pedido para dos no llegaba a los 45 euros sin postre y dos Coca-Colas; en El Tenedor hay ofertas de descuentos al 50% sin condiciones.

Espero que mejoren y no les llegue el tan temido cierre pero mucho tienen que cambiar. En principio darle más viveza y mejorar el tema de la entrada, dejar las mesas listas y preparadas, nada de platos sucios en mesas vacías. Una carta de vinos y que los platos, aunque sean precocinados, salgan, al menos, calientes. Tienen trabajo por delante.

jueves, 18 de enero de 2018

Hamburguesas XXXVII: La H es muda Carranza

Ya lleva más de dos años entre nosotros y mucho hemos tardado en visitarles. Su primer local abrió en 2.015, en la calle Carranza de Chamberí, un barrio donde se han establecido la mayoría de las hamburgueserías famosas. Ahora mismo hay dos locales más en Profesor Waksman y Cea Bermudez aunque nuestra comida fue en el local original y podemos decir que la comida fue bastante satisfactoria.

La carta presenta alguna diferencia con locales de este tipo. Al ser una cadena de dueños venezolanos tienen en los entrantes los famosos tequeños de queso además de nachos, Chicken Tenders, aros de cebolla o ensaladas. Con respecto a las hamburguesas la especialidad del local es la H, con salsa barbacoa, aros de cebolla y huevo, Híjole (mexicana con guacamole, pico de gallo, jalapeño y salsa chipotle), Philly (queso Philadelphia, bacon, champiñones y cebolla caramelizada), la Histórica con alfalfa y patatas paja y así hasta 14 tipos más, todos con nombres que empiezan por H. Además ofrecen un pack de 3 minihamburguesas y la hamburguesa de la semana, que va cambiando. Dentro de  esta variedad también hay de pollo, vegetariana y una asiática con wakame y pan de arroz (pan bao). Todas son del mismo tamaño, unos 180 gramos pero se pueden pedir con extra de carne o con muchos otros extras desde cebolla a yuca. Las patatas que vienen incluidas están muy buenas y los precios rondan entre los 10 y los 12,50 más extras.

Y con estos antecedentes la crítica. El pan siempre es brioche sin tostar que no está mal del todo, así como la carne que aún siendo pequeña tiene una calidad decente. En la comanda te preguntan por el punto de la carne que luego lo respetan en cocina. En conjunto son correctas pero sin ser espectaculares. Nosotros pedimos las mini-hamburguesas para los niños, además de unos aros de cebolla de los que lo único reseñable es que son gigantescos y unos chicken tenders que si era muy muy buenos y triunfaron. En cuanto a las hamburguesas:
- Hache: con huevo y aros de cebolla. Los aros sobraban y los acabamos sacando, dejando la hamburguesa en algo normal con toques a salsa barbacoa

- De la semana:que pasó con tan poca pena y con menos gloria que no recuerdo ni que era...

- Hogareña: de pechuga de pollo crispy (puedes elegirlo a la plancha) y que va con lechuga, tomate, bacon, cheddar y salsa kimche. Tampoco triunfó.

El servicio es encantador. Simpático y atento. Además, como el local tiene dos plantas y nos sentaron en la de abajo que es más tranquila y bonita, con su techo abovedado, estuvimos muy cómodos. Si bien las hamburguesas pueden estar en la franja media de calidad tampoco son malas y los precios son económicos. Además tienen mucha oferta exótica por lo que el sitio merece la pena.

Terminamos la comida con una tarta de nutella y la cuenta completa de tres hamburguesas, más dos de minis para los niños, los entrantes, cerveza, agua, tarta y un café fue de 77 euros. Teniendo en cuenta que eramos 4 adultos y tres niños no es mal precio!

lunes, 8 de enero de 2018

De pintxos por Bilbao (casco Antiguo)

Todo el mundo sabe que el norte es un espectáculo pasa salir de tapas. Algunas de las mejores ciudades de tapeo están allí (Pamplona, Logroño o San Sebastian) y aunque algo eclipsada por la fama de Donosti Bilbao bien merece una visita. De hecho, en lo que se refiere a bares, es casi mejor. No tiene nada que envidiarle ni en barras ni en ambiente, además es mucho más barata. Y puesto que llevábamos varios años sin ir, esta Navidad nos hemos hecho una escapada... a Bilbao de pintxos o, como dicen ellos: de poteo. Como visitamos tantos bares, en esta entrada, marcaremos de verde los que merecen de verdad la pena.

Nuestra anterior visita fue al Casco Antiguo y, aunque sabemos que Bilbao tiene otras zonas donde hay pintxos de lujo como Deusto o la calle Ledesma, decidimos volver al centro por varios motivos. Primero que es el área donde más hay para explorar y más habitual para los turistas, y el segundo es que en nuestra anterior visita fue de domingo y todo cerraba tan pronto que nos quedamos a medias.

Nos dirigimos hacía allí casi directamente. Nos saltamos la calle Somera que quizá ha cambiado pero que en su momento nos decepcionó por ser una calle que, si lo quieres decir de manera fina, era algo alternativa y si lo quieres decir sin finuras era demasiado perroflauta. Si que pasamos por Santa María y la calle del Perro, entramos en Irrintzi que lo teníamos pendiente de viajes anteriores, pero la hora era mala (15:30) porque la barra estaba ya pelada y el bar vacío. Pedimos una tarta para los niños, un txacolí, un mosto y dos pinchos, uno de langostino con huevo y otro con bacalao por 9€

En la misma zona seguían existiendo otros bares que ya conocíamos como el Txakurtto que no tiene mucha variedad pero es muy auténtico y el Kasko que si que nos gustó por decoración y por los precios.

Tras el paseo centramos el objetivo en la Plaza Nueva, donde pudimos observar que aquí tampoco había cerrado ninguno de los locales que conocíamos: Urdiña (un bar que no era espectacular pero estaba bien). Erreka que era variado, barato y además, a veces dan pintxos a 1€, por lo que el ambiente es muy joven y animado. Charly que no era gran cosa, ni su barra ni el bar pero que tuvieron el detalle, cuando estaban cerrando, de regalar los pintxos a los 4 borrachos que quedábamos dentro. También seguía el Bar Plaza Nueva que no tiene una gran barra pero donde Jon, un crack de camarero que disfraza su local en función de la época del año, recogió a todos los borrachos de la Plaza y nos contó las costumbres de los bares de Bilbao con cata de txacolí gratis incluida.

Volvimos dos veces, una de vermú y otra tarde-noche y lo que vimos, además de que los clásicos seguían abiertos es que había muchos más bares que antes, la mayoría con espectaculares barras de tipo donostiarra y con mucha gente.

Zuga: Gran variedad de pintxos con un servicio de diez. Tomamos dos Coca-Colas con un mosto y de comer pintxo de foie a la plancha (2,10), un taco de bonito (2,30) que fue el mejor del pedido y dos de jamón (1,85). Todo por 14 euros

Zurrigorri Taberna: una barra pobretona para un bar con un toque jarrai en la música y el camarero. Pero ya puestos entramos para tomar dos txakolis (1,9), una de anchoas rebozadas 2,5 y una de croquetas (3 croquetas malas 3,5). Todo por 9,8€

Ekain: buenos pinchos y no muy caros (2,1), dos txakolis y pincho de bacalao al pilpil, uno de carrilleras y otro txaka con langostinos: 9,9€

Gure Toki: recomendado por la Michelín y uno de los más llenos. Su secreto está en que sus tapas son más originales y distintas, con un toque entre internacional y moderno. Nosotros pedimos un mini-kebab de pollo y una croqueta de chipirón en su salsa acompañado con dos txakolis. Todo 8 euros, no solo fue original sino barato.
 

Sorginzulo: en otra de las esquinas de la plaza este local, de tapas elaboradas, era de los más llenos de los que visitamos. Lo mejor: el bocata de calamares en pan de chipirones. Aunque estaba todo bueno, la croquetas de chistorra con calamarcito, el pintxo de bacalao al pil-pil o la hamburguesas de queso de cabra. Aquí fuimos invitados (gracias Maku y Bea!!!) pero para que os hagáis una idea de los precios, los pintxos rondan los 2,30€ y el zurito (que es como llaman allí a la caña) está a 1,30€

La olla: otra de las mejores barras de la plaza. De hecho fuimos a tomar un vino cuando aún era muy pronto para tapear pero flipamos tanto con el lugar que volvimos más tarde y pedimos un falso huevo de queso y salsa de mango, dos tatakis de atún, dos gildas, dos nidos de patatas con setas y huevo poché. Todo con una bicicleta (dos ruedas), un zurito y un mosto por 22€

Victor Montes: aunque aquí no pedimos nada os lo recomendamos por la pinta del sitio. Nos pilló pronto para comer pero si vais visitadlo porque todo tiene muy buena pinta. Nosotros solo nos tomamos tres zuritos y un verdejo por 8,10€.... era de la mejores barras pero nos pilló un poco pronto y aún sin hambre,

Zaharra: dos pinchos de atún con piparras, uno de jamón, zurito, agua y dos blancos. Tampoco os podemos decir el precio porque nos invitaron pero el lugar en si no tiene nada del otro mundo

Y con esto ahora si podemos decir que hemos poteado en Bilbao como dios manda.... y con esta experiencia os lo recomendamos sin lugar a dudas!!

jueves, 4 de enero de 2018

Cocido Madrileño XX: Casa Mingo

¿Hay alguien en Madrid que no conozca Casa Mingo? estoy seguro de que no, todo el mundo conoce esta centenaria sidrería y su edificio, abierto en 1.888 por DoMingo García en los antiguos almacenes de material de las construcciones ferroviarias de la cercana estación de Príncipe Pio. Por aquel entonces se llamaba estación del Norte y el bar nació como punto de encuentro de los asturianos que trabajan en dicha estación. Poco a poco, y con los años, este "llagar" improvisado de emigrantes acabó siendo "La sidrería" de Madrid, fabricándose allí su propia sidra (Aviso a Navegantes: ya no es como en asturias, su sidra famosa es con gas y no hay camareros escanciando.... en Madrid somos raritos para eso).

Si conocido es el local, más conocida es su reducidísima carta: tortilla, ensaladas, empanada, chorizo a la sidra y pollo. El pollo, junto con la sidra, son las banderas de Casa Mingo. Lo que poca gente conoce es que en su planta superior, accediendo bordeando la calle por la parte trasera del local, existe un restaurante donde si admiten reservas y hay más opciones de carta como la fabada o el cocido.

Si señor, aquí sirven cocido en invierno, aunque solo de lunes a viernes. El precio es de 17 euros, solo el cocido sin postre ni bebida (aunque te invitan a café de puchero). Viendo a como está el precio de los cocidos desde que están tan de moda se antoja barato aunque la calidad no es excesivamente alta ni la cantidad excesiva. El cocido va en dos vuelcos.

El primero es una sopa que viene acompañada de cebolleta natural, encurtida, pepinillos y guindillas. Te la traen en sopera que te dejan en la mesa para que te sirvas lo que quieras. No está mala pero su gusto es tirando a sosa, como con poca grasa.

El segundo con las carnes, la verdura y los garbanzos. Al conjunto le pasa a como a la sopa, está algo falto de sabor. La verdura es correcta y la carne normal aunque destaca sobremanera el chorizo, este si que era soberbio. Los garbanzos aunque también tenían un toque soso no estaban mal y en su punto de cocción.
Ración individual del segundo vuelco

Todos fue acompañado con una botella de 3/8 de Valdepeñas (5,7€) y agua, saliendo la cuenta para dos por 42 euros. El servicio fue muy bueno, haciendo que la comida fuera muy agradable a un buen precio. Es cierto que el cocido no es de los mejores de Madrid, ni el de más cantidad (nos lo acabamos entero) pero es aceptable y el local bien merece la pena.

OJO que no os pase como a nosotros en nuestro primer intento: el cocido es en invierno pero no en Navidades, más o menos entre la lotería y Reyes no lo sirven.... si vais tampoco pasa nada, siempre puedes ir a Mingo a lo que hace todo el mundo: comer pollo con sidra o, como hicimos nosotros, probar su fabada que no está nada mal.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...